A Silvarosa y Vilaoudriz exportaron 3,5 millones de toneladas de hierro

Martín Fernández

RIBADEO

Wilheim Closs, director de la mina de A Silvarosa, y sus hijas, en 1930
Wilheim Closs, director de la mina de A Silvarosa, y sus hijas, en 1930 ARCHIVO GUILLERMO FERNÁNDEZ CLOOS

Entre 1900 y 1928 fue el periodo de esplendor minero de A Mariña

24 may 2026 . Actualizado a las 10:50 h.

Un total de 3,5 millones de toneladas de hierro fueron extraídas de las minas de A Silvarosa y Choupin (Viveiro) y de Vilaoudriz (A Pontenova) en el primer cuarto del pasado siglo, el periodo de esplendor minero de A Mariña. Las primeras, las más importantes y activas de Galicia, tuvieron su mayor actividad de 1899 a 1914, periodo en el que se sacaron 1,6 millones de toneladas. Las de Vilaoudriz funcionaron entre 1904 y 1928, tiempo en el que exportaron 1,9 millones de toneladas a través del ferrocarril Ribadeo-Vilaodriz que construyó Sociedad Minera de Villaodrid.

Según el profesor Manuel Lara Coira, en 1889 el buscador de minas Ricardo del Llano Oleaga inscribió en el Registro Minero varios afloramientos en Viveiro aunque él nunca llegó a explotarlos. Sí lo hicieron los ingenieros y empresarios alemanes Otto Kreizner y Joseph Massenez a través de una sociedad que obtuvo la concesión, The Vivero Iron Ore Co Ltld. La arrendataria de la concesión comenzó en 1893 los trabajos preparatorios para la explotación y seis años después, en diciembre de 1899, se inauguraron oficialmente los trabajos mineros dirigidos por Frederic Wilheim Cloos. El día 20 de ese mismo mes arribó a Viveiro el vapor Laurak Bac para embarcar la primera partida de mineral.

Barrio minero de Silvarosa en 1910
Barrio minero de Silvarosa en 1910 ARQUIVO BUXA

Primeros sindicatos

La empresa inauguró oficialmente un poblado minero para 30 hogares el 29 de julio de 1906. Contaba, además, con un pequeño hospital, un almacén de comestibles, un cuartel, una capilla y un local para escuela con jardín. Allí llegaron a trabajar 400 personas y de allí surgieron las primeras asociaciones sindicales del contorno.

Para extraer el mineral se excavaron tres kilómetros de galerías que incluían una gran sala con capacidad para 500 personas que, luego, sería clausurada. En una jornada de 10 horas se podían llegar a cargar 2.000 toneladas de mineral en vapores de hasta 6.000 toneladas. El transporte se hacía por un sistema aéreo bicable de 5,5 kilómetros de longitud por el que bajaban las vagonetas desde la estación de A Silvarosa hasta el cargadero de A Insua, al abrigo de Punta Cabalo. De ahí, salía el mineral, vía Rotterdam, en buques de vapor, para la región siderúrgica alemana de Ruhr. En 15 años se exportaron 1,6 millones de toneladas con una periodicidad de 130.000 toneladas por año en un total de 469 buques. Tras la Primera Guerra Mundial, en 1914, se paralizó la explotación y las minas fueron compradas por Horacio Echevarrieta y James Campbell, que pretendían sustituir el mercado alemán por el inglés. Trabajaron de modo intermitente hasta la crisis de 1929. En 1951 se hizo cargo de ellas el INI, que cedió los derechos de explotación a Ensidesa para ponerlas en funciomiento. En los años 60 cerraron definitivamente.

Los cinco hornos de Vilaoudriz en 1915
Los cinco hornos de Vilaoudriz en 1915 ARQUIVO BUXA

El valor de la producción minera hoy en Lugo es de 61,7 millones y sus 71 minas ocupan a un total de 746 personas

Minas, ferrocarrís e outras estruturas mineiras en Lugo, de 480 páginas, fue presentado este sábado en Letras no Campo 2026, en Ribadeo. Es la edición facsímil de la publicación realizada en 1900 por Antonio Correa, O Mineiro, y José María Carracedo con datos e historia del sector en la provincia hasta ese momento. Incluye, además, rigurosos trabajos de Francisco Boluda y Manuel Hernández, de la Asociación de Ferrocarriles; Manuel Lara, presidente de la Asociación do Patrimonio Industrial, Buxa; J. Carlos Pardo, de A Pontenova; y del editor y escritor Xosé Manuel Valín.

Correa y Carracedo señalan que, hasta 1900, los registros mineros denunciados en la provincia eran de 1.982 y que un total de 226 minas -de oro, plata, cobre, hierro, plomo, manganeso, zinc y antinomio- pagaban canon de explotación. Estaban en manos de compañías extranjeras, nacionales y de particulares lucenses como Juan Varela, con registros en O Caurel y Viveiro, Antonio Casas en Ribadeo, José María Carracedo en Barreiros, José y Atilano Basanta en O Valadouro, Pedro Gasalla en Pastoriza y Riotorto, Carlos Arias Romay en sociedad con Rebellón en Viveiro, Muras y Ourol, Martínez Insua, en Mondoñedo y Trabada y, entre otros, Bernardino Alonso e Hidalgo en Ribadeo y Reinante.

En 2024, según datos de Estadística Minera del Ministerio de Transición Ecológica, Galicia cuenta con 206 explotaciones y el sector emplea a 3.579 personas. Es la cuarta comunidad autónoma de España en producción con el 8,7 % nacional, por detrás de Andalucía (34 %), León (12 %) y Cataluña (11 %). En la provincia de Lugo, sus 71 minas ocupan a 746 personas y tienen un valor de producción de 61,7 millones de euros.

Cargadero de Porto Estreito, en Ribadeo
Cargadero de Porto Estreito, en Ribadeo ARQUIVO BUXA

Tren a Ribadeo de 32,7 kilómetros, cuatro estaciones y trece túneles

La Sociedad Minera de Villaodrid se constituyó en 1900 presidida por el ingeniero Julio de Lazúrtegui. Cuatro años despues, comenzó a funcionar y construyó 34 kilómetros de vía férrea hasta Ribadeo para transportar el hierro y embarcarlo para Alemania e Inglaterra. En sus minas Luisa, Consuelo y Vivero, la explotación llegaba a 250 metros de profundidad a lo largo de 2 kilómetros. Entre 1904 y 1928, la empresa tuvo una producción media anual de 180.000 toneladas. Con la Primera Guerra Mundial y el cierre del mercado alemán, la actividad y los embarques se redujeron y hubo grandes huelgas y conflictos. Lazúrtegui ideó entonces un complejo minero-siderúrgico con minas de León y un tren entre Ponferrada y Ribadeo. Pero no salió adelante y comenzó el declive de Vilaoudriz y de las minas gallegas de hierro.

Según Boluda y Hernández, Lazúrtegui ya proyectara en 1900 el tren minero Vilaodriz-Ribadeo. Logró una concesión por 99 años e inició las obras en 1901 dirigidas por los ingenieros José Ponte y Ramón Cortázar. Tenía la vía carriles de 22,5 kilos por metro en barras de 9 metros y con traviesas de carballo cada 80 centímetros. En marzo de 1904 un tren recorrió el trayecto por primera vez, en septiembre se inauguró O Cargadeiro y en 1905, el servicio de viajeros. La línea tenía 32,7 kilómetros,; 4 estaciones (Vilaodriz, San Tirso, Porto y Ribadeo), 2 apeaderos en Abres y Porto, 5 puentes y 13 túneles con 1,6 kilómetros en total (el más largo de 261 metros). Al principio, circulaban 16 trenes diarios en ambos sentidos (seis de viajeros y diez de mineral) que hacían el trayecto en una hora y media.

En la Guerra Mundial, la empresa alquiló las locomotoras al ferrocarril de La Robla. En 1922 paralizó la actividad minera y buscó nuevas formas de subsistir. Hasta 1936, el tren transportó madera y durante la guerra, ganado, viajeros y productos de huerta. En 1937 cayó el túnel 12 y el servicio se restableció en 1942 pero era deficitario. En los 50 se decidió resolver el contrato, en 1964 dejó de circular y en 1966 se clausuró oficialmente.