Luz verde ambiental del Principado para una escollera en el puerto de Figueras, en Castropol

Ramón González Rey CASTROPOL / LA VOZ

RIBADEO

Puerto de Figueras, en Castropol
Puerto de Figueras, en Castropol LV

Ecologistas se oponen a una reforma controvertida que defiende el Ayuntamiento

21 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) publicó este lunes una resolución de la Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias por la que se formula el informe de impacto ambiental (IIA) del proyecto «Nuevo dique y reordenación interior del puerto de Figueras, en Castropol». El Gobierno asturiano resuelve que es «ambientalmente viable» la alternativa D4-02 presentada en el documento, consistente en un dique de escollera de abrigo de alineación recta y en la ordenación interior de la instalación portuaria a partir de una dársena con dos zonas, norte y sur, divididas por un pantalán de reparto.

El proyecto, según indicó ayer la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, implica «la retirada del actual dique flotante y su sustitución por una escollera fija de 185 metros lineales, con el dragado de 29.183 metros cúbicos hasta una profundidad de cinco metros, que generará 54.349 metros cúbicos para verter al mar. Asimismo, contempla la demolición del muelle central y la instalación de nuevos pantalanes en los que se construirían 124 atraques para embarcaciones deportivas, habiendo solo siete amarres para barcos de pesca», apunta la agrupación.

La autorización queda supeditada al cumplimiento de requisitos relativos a la protección de la fauna, flora y hábitats marinos; en relación con los propios residuos generados durante las actuaciones; en relación con la protección del medio socioeconómico, a fin de paliar el impacto sobre los cultivos marinos presentes en la Ensenada de La Llinera; en la relación con la protección del patrimonio cultural; y en relación a la compatibilidad con las estrategias marinas.

El proyecto, inicialmente presupuestado en 3,6 millones de euros, cosechó controversia a lo largo de los últimos cuatro años, con la constitución de una plataforma cidudadana de oposición que convocó protestas contra el plan. Dicha agrupación, Bio Eo, señaló ayer que sopesa una valoración que hará pública pero cuestiona la necesidad de más abrigo en Figueras ante posibles temporales «cuando no ha pasado nada grave en siglos» y considera «un insulto» que se considere que una obra de tal dimensión no tendrá una afectación relevante sobre la ría.

La Coordinadora entiende que la obra «supondrá un impacto ambiental significativo en un espacio singular y protegido, para obtener un beneficio exclusivo de embarcaciones deportivas, alejándose del interés comunitario y favoreciendo, una vez más, a las minorías extractivas».

«La obra prevista y la zona de vertido afectarían a diversos espacios protegidos como la ría, la Reserva Natural Parcial de la Ría de Ribadeo, la Reserva de Biosfera Oscos-Eo-Terras de Burón, el Humedal RAMSAR Ría de Ribadeo; el Lugar de Interés Comunitario Ría de Ribadeo-Playa de Barayo, y la Zona de Especial Protección para las Aves» del estuario.

La Coordinadora pone también el foco sobre el impacto visual de la intervención. «La defensa de los amarres se llevará a cabo mediante un dique de módulos flotantes que tienen la particularidad de permanecer sumergidos en su mayor parte, y la parte que sobresale en la superficie del mar es de unos constantes 50 centímetros, con lo que apenas afecta a la visión de la ría desde tierra firme», expone.

Sin embargo, señala, «el dique proyectado por el Principado se eleva de manera constante desde el suelo, lo que supone unos dos metros sobre el nivel del mar en marea alta. Así pues, la impresión visual será la de un pequeño lago lleno de embarcaciones y, en el horizonte, la silueta de los edificios de Castropol y Ribadeo, cuando hoy se ve el mar de continuo», pronostica.

Otra preocupación que muestra el colectivo ecologista es «el efecto en la dinámica de las aguas de la ría y el consiguiente movimiento en los depósitos de arena, porque estamos actuando sobre un estuario y todo el ecosistema que se fundamenta en ella, no sobre un campo silvestre», razona. «Reiteramos la gravedad de no apoartar datos sobre este impacto. Estamos en una zona mucho más frágil que la de Ribadeo, con una progresiva aproximación de la arena a la orilla de Figueras y, por lo tanto, a la zona que tratamos», agrega.

«Sempre fuimos críticos con las obras de la nueva terminal de Ribadeo por su impacto en la ría, por lo que nos asombra el cambio de actitud del Principado ante el mismo problema en el puerto de su competencia», critican los ecologistas.

El Ayuntamiento planteó en el 2019 el proyecto al Principado. Consultado al respecto, el alcalde, Francisco Vinjoy, hace hincapié en «la necesidad de abrigo del puerto de Figueras. En determinados momentos del año, por la marea y los vientos, acaban en la zona todos los troncos de la ría y embarcaciones. Alguna solución hay que ponerle a este problema ante posibles temporales. No sabemos cómo será el proyecto definitivo porque no lo hemos visto, pero alguna fórmula tenemos que encontrar para un equilibrio entre los elementos naturales y las necesidades del ser humano», argumenta.

Vinjoy aclara que «quedan todavía pasos que dar y trámites por el camino» para la consecución de la reforma y afirma desconocer si se tuvieron en cuenta las alegaciones municipales al proyecto, pero pone énfasis en que «no habrá una ampliación del puerto, sino una reorganización, y no se invadirá más espacio de la ría del que actualmente se está ocupando».