¿Debe reclamar Lugo un ferrocarril para conectar con la costa de A Mariña?

xosé carlos fernández UN PROVINCIA CON DEFICIENTES INFRAESTUCTURAS

RIBADEO

Vista de la estación de Lugo, con un tren Alvia parado en una de las vías
Vista de la estación de Lugo, con un tren Alvia parado en una de las vías OSCAR CELA

La falta de unión por tren con el eje atlántico implica alejamiento de la Galicia más próspera

29 may 2021 . Actualizado a las 19:55 h.

No sería nueva la reivindicación de que Lugo llegase a contar con una línea férrea que conecte la capital con el norte marítimo de la provincia, en el que las tres comarcas de A Mariña que capitalizan Viveiro, Mondoñedo y Ribadeo, a las que se accede a través de la de Terra Chá, constituyen un pilar importante de la demografía provincial (240.000 habitantes, el 72% de la provincia) y de la economía (5.460 millones de PIB, el 74 % del provincial).

A principios del siglo XX, España ya contaba con su red ferroviaria completa, mientras en Galicia todavía se estaba intentando disponer de una mínima red básica, lo que no acontecería hasta la inauguración del acceso directo, vía Zamora, alcanzando Ourense en 1957 y Santiago al año siguiente. En 1900 solo se habían construido 485 de los 900 kilómetros que alcanzó nuestra red en el año 1958.

Esta demorada construcción de buena parte de la red ferroviaria básica de Galicia generó el retraso de la construcción de la red complementaria, denominada entonces secundaria, aprobada oficialmente desde 1905, y que incluía el denominado Ferrocarril Central de Galicia, que conectaría Pontevedra con Ribadeo, pasando por A Estrada, Lalín y Lugo.

En la villa ribadense se conectaba con el ferrocarril a Pravia y Gijón. Es decir que, hace ya 120 años se consideraba necesario conectar la industriosa zona suroeste (Vigo-Pontevedra-Vilagarcía) con el extremo nordeste de Galicia, abriendo y dinamizando las comarcas del interior e incorporando, a través del ferrocarril A Coruña-Lugo, los tráficos de mercancías y viajeros de la otra gran zona (Carballo-A Coruña-Ferrol).

La unión de ambas líneas en Lugo sumaba la existente Monforte-Sarria, aportando el tráfico de Ourense. Todo ello justificaba que Lugo contase con un corredor Lugo-Ribadeo que habría de canalizar prácticamente todos los tráficos de Galicia hacia el corredor cantábrico: Asturias, Santander, País Vasco y Francia.

Un siglo después, la autovía A-8, con diferentes rutas colectoras, facilita esta misma comunicación, pero el ferrocarril no lo permite al carecer de líneas en dirección suroeste-nordeste. Además, Lugo no dispone de conexión ferroviaria con Santiago, y por tanto con el Eje Atlántico, que es hoy el principal motor de desarrollo de Galicia.

 Ostracismo

Por tanto, Lugo, al haberse quedado como capital y provincia más aislada ferroviariamente, puede y debe emprender una acción para modificar esta situación que la condena al ostracismo, proponiendo la conexión ferroviaria desde Santiago vía Ordes-Curtis y el entronque, desde Baamonde, hacia Ribadeo vía Vilalba, permitiendo conectar la capital con la costa.

En ambos casos no serían las deseables vías directas, pero en cambio, al sumar los tráficos de la Galicia atlántica, hoy son las únicas que tienen visos de ser útiles y rentables, siendo por ello factibles.