«Expropiamos catro casas e farémolo con máis se non se pagan as débedas»

El alcalde de Ribadeo desvela que ya están dando pasos con algún otro inmueble


ribadeo / la voz

La expropiación de inmuebles a propietarios que no responden de sus deudas ante un Concello es una medida extrema, difícil de llevar a cabo (se requieren largas tramitaciones, que se prolongan durante años), de la que Ribadeo es un buen ejemplo, con cuatro casas expropiadas: «Este sistema leva toda a vida aí, e aplícase dende que son alcalde», señala el regidor ribadense, Fernando Suárez. Y añade: «É unha medida no límite, á que nunca queremos chegar, pero se temos que facelo, facémolo, coa xente que non se fai cargo das súas propiedades en mal estado, que non fai caso das axudas das que dispón para rehabilitalas, do ARI por exemplo, e que tampouco as queren vender».

Suárez dio recientemente orden a los servicios técnicos del Concello para que tasen dos de los inmuebles expropiados, el número 33 de la calle Antonio Otero y el número 1 de la calle Diputación, para valorar sacarlos a subasta: «O diñeiro que se consiga destinarase a outras actuacións en beneficio da comunidade», manifestó.

En el caso de la ruina de Bispo Veres, también expropiada, tras fracasar cuatro subastas públicas se puso en manos de inmobiliarias de Ribadeo: «Hai movementos e en poucos días quizais podamos dar noticias», puntualizó el alcalde.

También se expropiaron dos bajos a un constructor de Ribadeo, para hacer frente a parte de las deudas que tenía contraídas con el Concello. Uno de ellos fue adquirido en subasta por un particular. El otro, el Concello renuncio a venderlo por la cantidad que le ofrecían y ahora su destino será acondicionarlo para su uso público.

Para llegar a la expropiación se requiere de complejas tramitaciones que se dilatan años y que no muchos Concellos parecen dispuestos a llevar a cabo. En Ribadeo sí se hace, con el apoyo de los servicios jurídicos de Recaudación Ejecutiva de la Deputación de Lugo.

Un ejemplo de ello es otro inmueble que en un futuro podría seguir el camino de la expropiación, en la confluencia de las calles Villafranca del Bierzo y San Francisco, cuyo bajo albergó durante muchos años el negocio de Casa Maseda. El expediente de declaración parcial de ruina por el estado de la techumbre se inició en el año 2014, exigiendo a la propiedad que realizase una serie de mejoras que no satisfizo. En 2017, el Concello le impuso una multa de mil euros; en 2018 otra de 3.000, que al no ser cobradas fueron remitidas a la Deputación para su pago forzoso. En febrero de 2019 el Concello, por decreto de la alcaldía, puso otra tercera multa, de 3.000 euros, y meses después, en septiembre, otra más por la misma cuantía.

«A propiedade ten a obriga de facer unha serie de actuacións que nunca se fixeron; seguimos con algunha sanción económica, pero sen cobralas, e dende o Concello estamos plantexando xa algunha nova acción», manifestó el alcalde, Fernando Suárez.

Se da la circunstancia añadida de que una parte de esa casa sigue estando habitada.

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