La «factura» del covid en salud mental

Tres profesionales de la psicología en A Mariña, Lorena Maradona, Noemi Balada y Teresa Pérez constatan cómo la pandemia agudiza casos y genera otros nuevos


viveiro/la voz

Nadie nos preparó para una pandemia y eso que venimos de generaciones que sobrevivieron ya a la llamada gripe española de 1918 (además, tras la I Guerra Mundial). La «sobrecarga» psíquica y emocional ligada al covid es ya uno más en consulta, atestiguan profesionales mariñanos del ramo de la psicología. Porque, pese a ir acariciando la esperanza de una vacuna el próximo año, la incertidumbre real acecha y pasa «factura».

Lorena Maradona, psicóloga que atiende desde Viveiro y Ribadeo (www.maradonapsicologos.es), confirma la hipótesis: «Aunque se tomen medidas, la situación influye mucho en la inseguridad e intranquilidad de la gente que ya acude a consulta normalmente. Sobre todo, es la incertidumbre, no poder controlar la situación, lo que hace que los pacientes acudan más a consulta aquejados de problemas de ansiedad, insomnio, depresión, estrés y síntomas somáticos en general. Y, evidentemente, los pacientes nuevos que llegan con problemas relacionados con el covid son más. Acuden también buscando información para que los psicólogos podamos orientarles acerca de las medidas preventivas necesarias». A veces, «la situación les sobrepasa», confirma. «Muchos síntomas son somáticos, no son más que el traslado de problemas psicológicos a corporales», indica. «Ni los psicólogos sabemos cómo vamos a tener que llegar a actuar en un futuro medio o largo plazo porque la situación es muy incierta y no sabemos el alcance», reconoce. Restricciones, reducción de vida social y de movilidad, o problemas para conciliar, señala, son algunas causas que ahora pueden «dificultar un patrón de comportamiento normal». «La situación laboral también es muy importante, por los cierres de negocios y ertes, disminución de ingresos... Todo ello genera una intranquilidad brutal en cuanto al futuro», indica, mencionando también la crisis de Alcoa. «Esa incertidumbre es devastadora para la mente humana», añade. «No todo el mundo va a reaccionar de la misma forma», puntualiza.

«El no saber qué va a pasar, a veces, es peor que saber lo que va a pasar aunque sea malo. Es aceptar que ciertas circunstancias se van a producir». Lorena Maradona (psicóloga en Covas-Viveiro)

La psicóloga Noemi Balada consulta en Ribadeo y Burela desde hace unos tres años y medio. El covid trae un escenario nuevo en su ramo, en relación al cuidado mental: «Creo que hay un aumento de demanda del servicio de psicología. Es decir, a lo que llevo viendo años por los problemas cotidianos, el covid les ha añadido más intensidad». «Los agudiza», concluye, añadiendo: «El covid nos ha parado a todos y nos está afectando a todos (...) y hay gente que igual no es consciente, pero otra viene con la idea clara: ‘lo estoy pasando mal', ‘se me está haciendo muy largo'. Hay las dos versiones». ¿Cómo se manifiesta?: «Hay gente que está con más ansiedad o más hipocondríaca; otra más decaída. Veo los dos extremos».

«El covid va a tener secuelas psicológicas que no se están teniendo en cuenta. Es muy importante la prevención» (Noemi Balada. Psicóloga en Ribadeo y Burela)

«Prevención», importante

«El covid va a tener secuelas psicológicas que no se tienen en cuenta», reconoce, aludiendo de entrada a las limitaciones que la pandemia está marcando a nivel de socialización. «No es solo ansiedad y tristeza o depresión», dice. Balada habla también de la «irritabilidad» y de la salida a la luz de «miedos latentes» previos. Por ello, considera muy importante una labor de «prevención» desde el punto de vista psíquico en esta sociedad.

Teresa Pérez, del centro E-Movere en Viveiro, en una imagen de archivo
Teresa Pérez, del centro E-Movere en Viveiro, en una imagen de archivo
«Hay un aumento de ansiedad. Ya es el elemento principal en las consultas» (Teresa Pérez. Psicóloga, psicoterapeuta y coach, especialista en trauma, con el centro E-Movere en Viveiro)

También desde Viveiro, la psicóloga y psicoterapeuta Teresa Pérez (centro E-Movere) detecta que van a más casos de ansiedad, que es «uno de los primeros síntomas de un trauma». «Todas las personas tenemos pequeños o grandes traumas y a lo largo de la vida nos vamos adaptando en base a ellos y podemos hacer vidas normales», aclara. Pero, la «incertidumbre sumada al miedo a la supervivencia, al final produce que esos miedos internos, con los que hemos vivido tranquilamente, ahora despiertan». Salen en forma de problemas para dormir, memoria o concentración, rechazo a salir... «A nivel de salud va a haber muchos problemas físicos y enfermedades autoinmunes», señala. Y añade: «No estamos en una guerra, pero lo parece. Y las guerras dejan muchísimo trauma trans generacional». También sería contraproducente la sobreinformación, dice, explicándolo así: «Si no puedes comer cicuta, no comas información nociva. Tantas muertes, todo el día pegado a la pantalla... es cicuta». Pese a todo, Pérez finaliza con optimismo: «Vamos a salir». La vacuna arroja «algo de luz al final del túnel».

La importancia de una profesión aún «poco valorada»

«Es una profesión poco valorada y desconocida para muchos», reconoce Lorena Maradona sobre la psicología, que puede ayudar a «encontrar el sendero correcto» y «poco a poco ir adaptándons a esta situación y ver qué podemos hacer para reducir el estrés y la ansiedad». Noemi Balada reconoce que su sector debe prepararse para un incremento mayor de la demanda: «Nosotros también nos vamos a tener que cuidar». Teresa Pérez, por su parte, echa de menos acciones «a nivel preventivo de educación en gestión emocional, que es algo básico». Es clave «saber gestionar todo esto», concluye.

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