El cierre de fronteras que rompe pueblos y familias y dinamita la economía

Vecinos de Ría de Abres (Trabada) no pueden cruzar a su cementerio en Abres (Vegadeo)

Un control de movilidad de la Guardia Civil en las inmediaciones de Porto, en la entrada a Vegadeo
Un control de movilidad de la Guardia Civil en las inmediaciones de Porto, en la entrada a Vegadeo

ribadeo / la voz

A Mariña ha quedado aislada por Asturias, después de que el Principado decidiese esta semana confinar la región para tratar de contener la expansión del covid, que está registrando en Asturias sus registros más elevados de contagios. Como Galicia no ha hecho lo propio, de momento los controles solo se realizan en la zona asturiana, singularmente en Vegadeo, en Porto, por agentes de la Guardia Civil. Pero poco a poco el movimiento entre las dos comunidades se va conteniendo, con su demoledor efecto en la economía. Se nota singularmente en Ribadeo, donde Acisa estima que el 60 % de los ingresos provienen de clientes de Asturias. Pero también en otras localidades de A Mariña, como Foz, en donde muchos asturianos tienen su segunda residencia. Pero más allá de la economía, el cierre de fronteras rompe pueblos y familias en espacios limítrofes, mestizos, en donde las fronteras solo existen a nivel teórico y administrativo.

Uno de los paradigmas de esta situación se da en Abres, una zona compartida por Trabada y Vegadeo, en donde cruzar un puente de apenas unos metros supone situarse en una u otra región. El mejor ejemplo se da este fin de semana, con la festividad de Todos los Santos, porque el cementerio se encuentra en Abres (Vegadeo-Asturias), y es allí donde familias de Ría de Abres (Trabada-Galicia), tienen enterrados a sus familiares. La teoría dice que la frontera no se puede cruzar, pero la realidad es otra y la norma se hace cumplir y respetar con evidente laxitud.

«El cierre supone que nos dividan nuestro cuerpo en dos», describe de una manera gráfica el alcalde de Vegadeo, Cesar Álvarez, quien menciona el caso de muchas familias divididas a ambos lados de la ría, que vecinos de uno y otro lado cruzan con frecuencia por motivos sociales o económicos.

En el municipio vecino de Castropol, el alcalde, Javier Vinjoy, afirma que esta situación requiere un esfuerzo de adaptación muy importante para mucha gente porque entre su concejo y el de Ribadeo, separados solo por el puente de los Santos sobre la ría, se comparten espacios como si fuera una misma comarca con «mucho trasiego no solo el fin de semana, sino todos los días».

Son muchos los vecinos que residen en uno de estos concejos y, sin embargo, trabajan o estudian a uno u otro lado del límite autonómico por lo que algunos, por ejemplo, tienen que pedir certificados de movilidad para ir a clases de música cuando hace unos días no necesitaban «pasaporte».

En cualquier caso, el alcalde de Castropol ha asegurado que la ciudadanía está concienciada con la necesidad de preservar la salud pública y luchar contra la pandemia, pese a que este concejo, al igual que Vegadeo, tiene una baja incidencia.

De momento, en estos primeros días el impacto del cierre de la frontera asturiana ha sido menor del previsto. En la zona comercial de Vilar, en Ribadeo, a la que acuden gran número de asturianos, se continuó viendo un notable trasiego este fin de semana. Uno de los atractivos para acudir a ellos eran las ofertas que había de flores: «De momento no se está notando mucho», comentaba una responsable de caja, recordando que en el confinamiento de A Mariña, con los controles de la movilidad que se montaron en la zona gallega, sí se notó mucho más.

Las distintas normativas que se aplican a uno y otro lado del Eo están provocando situaciones paradójicas. Ocurrió, por ejemplo, durante el brote de A Mariña en julio, cuando se obligó a la hostelería a cerrar antes. Entonces se daba el caso en Ribadeo de pandillas que estaban cenando y al acabar decidían cruzar el puente de los Santos para ir a Tapia, donde los locales permanecían abiertos hasta bien entrada la madrugada.

Xunta y Principado

Por situaciones como esta el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez, apelaba esta semana a la Xunta y Principado para que articulasen medidas comunes para la zona asturgalaica, donde se da un bajo índice de casos de covid.

«Aínda comprendendo que, cando hai que adoptar medidas a liña haina que poñer nalgún sitio concreto, realmente somos unha comarca administrativamente galega, pero formamos parte dunha comarca natural que tamén inclúe o Occidente asturiano, e non se entende Ribadeo sen A Veiga, Taramundi sen Trabada, etcétera. Somos concellos que historicamente falamos do mesmo xeito, compramos, dialogamos, encontrámonos todos os días traballadores e veciños que cruzan a unha e a outra banda da ría de Ribadeo, e un peche é unha cousa terrible», señaló.

Esta semana, desde la asociación de comerciantes de Ribadeo, el presidente, Francisco Iriarte, lanzaba un auguro catastrófico: «El cierre de la movilidad con Asturias ha sido el último golpe. Ribadeo vive en más de un 60% de los clientes que provienen del Principado de Asturias, tanto del Occidente como de las tres principales ciudades y de la cuenca minera. Cerrar de nuevo la movilidad implica perder nuestra principal fuente de ingresos, que ya se encontraba muy mermada. Esto para Ribadeo es un golpe sin paliativos, que nos pone en una situación crítica. Es difícil de entender que los vecinos de Vegadeo, Tapia, Castropol, Navia y alrededores, en una situación epidemiológica se supone que similar a la nuestra, no puedan cruzar el puente de los Santos, rompiendo así unas sinergias históricas».

«Era mellor que nos obrigaran a pechar os negocios, porque case non nos quedan clientes»

«Era mellor que nos obrigaran a pechar os negocios, porque case non nos quedan clientes». Un hostelero de Ribadeo, sin ocultar su abatimiento, resumía así su sensación tras una semana en la que se sucedieron las malas noticias. «Primeiro foi o peche das cidades de Asturias, de Gijón, Oviedo e Avilés. Entón pensamos que dentro do malo, moita xente doutros concellos asturianos, ao non poder ir de compras ó centro, quizais se animasen a vir por Ribadeo e pola Mariña. En definitiva, dentro do malo, algo podíamos coller. Despois chegou o peche de toda Asturias, e pensamos que polo menos podería baixar xente de Lugo. E agora chegou o peche de Lugo. Que nos queda? Se ademais temos que pechar as barras, reducir o aforo ó 50 % e hai toque de queda ás once da noite, de onde sacamos os clientes? Dende logo, era mellor que nos obrigaran a pechar, porque a moitos xa non nos queda de onde recortar e non ingresamos nin para pagar gastos. Veño de pagar a Seguridade Social dos empregados e é máis do que ingresei todo o mes. Esa é a situación, seguimos abertos, pero sen xente, e temos que pagar impostos e afrontar todos os gastos. O goberno vainos exprimir hasta acabar con todo».

«Xa non sei onde imos a parar. O mellor sería que houbera un peche total, un confinamento nas casas durante o tempo que fixera falta e superar dunha vez o covid, porque manterse así é artificial, a ruína vai chegar para todos», añadió.

Un planteamiento en el que coincidió el presidente de Acisa, Francisco Iriarte, cuando manifestó: «Se seguimos a este paso no va hacer falta que nos cierren los negocios, los vamos a tener que cerrar nosotros porque no podremos hacer frente a las deudas».

El cierre de Lugo

En otros concellos de A Mariña, como Foz o Viveiro, sus comercios y hostelería también están notando y temen el impacto del cierre de las ciudades, como Lugo y Ferrol, de donde provenían visitantes, singularmente en fechas como este fin de semana, con la festividad de Todos los Santos. También los desplazamientos para visitar a los familiares enterrados en los diferentes cementerios han disminuido sensiblemente. Pero además, las perspectivas apuntan a que la situación, lejos de mejorar, podría empeorar.

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