«Galicia es el equilibrio perfecto entre paisaje, gastronomía y hospitalidad»

Tras treinta años viajando por 105 países, el argentino Esteban Mazzoncini alcanzó Ribadeo pedaleando

El ciclista argentino con el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez, ante la Torre dos Moreno y el Concello
El ciclista argentino con el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez, ante la Torre dos Moreno y el Concello

RIBADEO / LA VOZ

Después de perderse por aldeas de China, de convivir con los nómadas de Siria y de Kirguistán, en plena Ruta de la Seda; después de recorrer el camino entre Estonia y Costa de Marfil, donde se contagió de paludismo; después de 105 peripecias en otros tantos países al rededor del mundo, Esteban Mazzoncini, Un viajero curioso, como dice su blog, alcanzó A Mariña en bicicleta, más concretamente Ribadeo.

Un encuentro casual con el alcalde ribadense Fernando Suárez trajo a nuestras tierras a un hombre que se veía recorriendo el mundo ya cuando era niño, desde su Argentina natal. «Con solo cinco años, viendo las diapositivas que los amigos de mis padres ponían en nuestra casa para enseñarnos sus viajes, decidí que yo también quería descubrir el mundo», rememora Esteban, que a los doce se prometió aprender a localizar cien países para un examen escolar de Geografía para luego recorrerlos. Hoy, a sus 49 años, superó esa cifra y se coloca en los 105, siendo el último en visitar nuestro vecino Portugal.

Tiene familia en España, por lo que ya la conocía de antes, pero esta es su primera vez en Galicia: «Entré desde Portugal hace dos semanas y ya en Tui unos vecinos de allí que hacían una merienda en el campo me hicieron un hueco para que comiera a su lado». Siguió su camino hacia el norte por la costa, llegando a Arousa y pasando por Ribeira para llegar finalmente a Santiago de Compostela, donde pasó desapercibido entre peregrinos. En tan pocos días no le pudo quedar más claro que «Galicia es el equilibro perfecto entre paisaje, gastronomía y hospitalidad».

Palabra de viajero

Valora mucho esto último, «esa cercanía que permite aprender del interlocutor y de su cultura». No hubo lugar en España donde tuviera mejor recibimiento que en Galicia, dice mientras rememora, «al nivel de países que siempre tienen sus brazos abiertos, como Rumanía o Irán».

«El viaje cobra sentido cuando se da ese intercambio entre el que llega y quien lo recibe, cuando se palpa la hospitalidad», afirma Mazzoncini, que aprende con esos momentos. De Galicia se lleva «una lección de generosidad». No son los únicos placeres que se da el trotamundos argentino: «De Galicia me es imposible no destacar sus paisajes, como el de los acantilados de Loiba o el de la playa de As Catedrais, que visité este miércoles». Infinita belleza, dice, «comenzando por las gentes». Recorre nuestra geografía en bicicleta, encaminándose ya para Asturias y el resto del Cantábrico. Desde su primer viaje en 1993 ha visitado 85 países haciendo autostop: «Yo siempre digo que está bueno sentir ese pequeño miedo de la adrenalina, ese es el buen camino». Cada uno como pueda y quiera, pero Mazzoncini clama a la acción, a huir de la rutina «para buscar la felicidad de ver, en un futuro, el camino recorrido (..) El asombro nunca se acaba, siempre habrá lugares por ver y nuevas enseñanzas que recibir». A Esteban aún le queda cuerda para unas cuantas vueltas al mundo más.

Sus experiencias infinitas le hacen tener claro que «las fronteras solo están en los mapas»

«He conseguido a lo largo de mis treinta años viajando descubrir un montón de realidades y vivencias que me han hecho abrir los ojos a otros contextos que no eran el mío», comenta Esteban Mazzoncini, volviendo la vista hacia el camino recorrido. Hizo de todo: «Desde trabajar como el que más en un día de pesca en Tanzania hasta compartir mesa en un cumpleaños gallego, que fue precisamente lo que viví con Fernando Suárez, el alcalde de Ribadeo». De todas ellas sacó una lección «que me hizo evolucionar como persona y comprobar que no hay diferencias entre nosotros, que las fronteras solo están en los mapas».

Esteban ha podido ver en directo múltiples y diversas culturas y formas de vida. Relata sus vivencias y las de los que le rodean en su blog, Un viajero curioso, además de en dos libros, que ya tiene publicados. Llevan por título Un viajero curioso, que relata sus vivencias desde su comienzo en 1993, y Desafía tus rutas, que narra diversas realidades alrededor del mundo, desde la vida de los refugiados birmanos hasta sus propias peripecias por los desiertos de Mongolia, en los que pasó 26 horas de soledad.

«La humanidad se entiende»

La libertad que le ofrece viajar es algo «por lo que me siento muy agradecido». Los idiomas o la financiación nunca han sido un problema para Esteban, que da charlas y cursos sobre fotografía, vende sus libros repletos de experiencias viajeras y hasta alquila su apartamento en Argentina «durante los viajes largos» para tener sustento.

Lo único requerido: el interés, pues «poniendo atención a la cultura local, haciendo por situarse en el lugar del otro y aprendiendo las palabras básicas de ‘hola', ‘por favor' y ‘gracias', la humanidad se entiende».

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