Denunciado por pilotar ebrio una moto de agua en Ribadeo y con una pasajera


LUGO / LA VOZ

Una patrulla de la Guardia Civil del Servicio Marítimo de Viveiro (Semar) interceptó en la tarde del lunes a un varón que pilotaba en estado ebrio una moto de agua por la ría de Ribadeo.

Los agentes se encontraban realizando labores de vigilancia y vieron en la entrada de la ría una moto acuática que circulaba pegada a la costa de Asturias. Los guardias del Semar vieron que a bordo de dicho vehículo navegaban a una velocidad elevada un patrón sin chaleco salvavidas y una mujer como acompañante. Hicieron señales al piloto, ya que se dirigía a una zona peligrosa denominada el bajo de Las Muelas. Pensaron que tanto por su rumbo a la zona de riesgo como por el patroneo errático, con sucesivos cambios de dirección y modificaciones apreciables de velocidad, ponía en riesgo la moto, a sus ocupantes y a las embarcaciones de pesca recreativa cercanas.

Los agentes realizaran primero varios intentos para interceptarlo, tanto con luces como con sonidos, y fue la acompañante la que se percató de las señales. Enseguida la moto fue detenida. Los agentes acompañaron al patrón al puerto de inspección y, dados los síntomas de embriaguez que presentaba, llamaron a atestados, que le practicó la prueba de alcohol, que arrojó un resultado positivo de 0,69. El conductor tampoco presentó ningún tipo de documentación ni tiene titulación náutica.

Los vigilantes de las más de 140 millas

TANIA TABOADA

El servicio marítimo provincial, con sede en Viveiro, realiza más de 400 inspecciones anuales

En la patrullera de 22 metros y en la zódiac semirrígida de diez y medio acompañamos al teniente y a cuatro de los 21 guardias que forman el servicio marítimo provincial en una tarde de vigilancia por la ría de Viveiro. El tiempo es adverso, pero no impide a estos profesionales zarpar mar adentro y realizar su labor de policía integral del mar. Su presencia parece que impone ya que varios de los botes van desapareciendo cuando estos hacen acto de presencia. Patrullera y semirrígida navegan siempre a la par. Las dos realizan una labor de vigilancia pero es la segunda la que se encarga de identificar a patrones y comprobar si los papeles están en regla. Todo avanza sin complicaciones hasta que de regreso al muelle, se sospecha de un presunto acto ilícito. La patrullera avista un barco deportivo con varios ciudadanos a bordo. La semirrígida se dirige para identificar al patrón y solicitar los correspondientes permisos. Se confirman las sospechas. Se trata de un patrón que supuestamente lleva a cabo excursiones turísticas sin tener licencia para ello.

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