Ribadeo planeaba en 1950 un puerto, una papelería, embalse y resinería

Eran las cuatro grandes obras que se barajaban en aquellos años


RIBADEO / LA VOZ

Un proyecto es un borrador del futuro. Aunque, a veces, el futuro necesite cientos de borradores. En los años 50, con muchos emigrantes en la villa y una activa vida social, en Ribadeo se planeaban cuatro grandes obras: una fábrica de papel, una resinería, un embalse y un puerto pesquero. Cincuenta años despues, ahí andamos. En este viejo país «onde todo está por vir/ e nunca chega», como escribió Bodaño.

En diciembre de 1960, el gobernador civil de Lugo, Otero Aenlle, informaba en la revista del Centro Lucense de Buenos Aires, que «se reunió en Madrid la comisión internacional del Plan Cepal que estudió el informe presentado por Paper Consult, de Zurich (Suiza), a quien se le encomendara un trabajo sobre la posibilidad de instalar una fábrica de papel prensa (pasta mecánica) en Galicia. Dicha comisión aceptó en todas sus partes el informe y decidió instalar una fábrica de 60.000 toneladas de producción de papel en Ribadeo (Lugo) con una inversión de 850 millones de pesetas».

El gobernador, que era de Ribadeo, decía que la empresa absorvería la producción forestal de la zona, produciría a mejor precio y calidad que el papel elaborado en Suecia y sería «una de las seis mejores papeleras del mundo». El viejo sueño de cerrar el ciclo de la madera en Galicia parecía cumplirse. Y fue bonito… mientras duró.

Igual que lo fue otra noticia del mismo medio en junio de 1961: «Se han iniciado las obras de la resinería de Ribadeo que se levantará entre el Faro de Vilaselán y la isla Pancha». La revista decía que las exportaciones «llegarán a dos millones de dólares al año» y afirmaba que la sociedad tenía un capital inicial de 44 millones, la mitad suscrito por firmas extranjeras y el resto por «intereses forestales de nuestro país».

Pero nunca más se supo. Como tampoco del proyecto formulado por el alcalde Francisco Maseda García que, en el artículo Nuestro quehacer, publicado en 1956 en el número 679 de Vida Gallega, mostraba el anhelo de Ribadeo de construir ?a la moda franquista- un gran embalse en Remourelle. El pantano tomaría agua de los ríos de Noceda y Remourelle y estaría amparado, por la derecha, en el perfil de la carretera y en el izquierdo, en la roca de la montaña, «laderas que se unirán con un gran muro en el Puente de Lajoso».

Para Maseda, la obra solucionaba el abastecimiento de agua a la villa cuya demanda se incrementó con las obras del Albergue Escolar, de los grupos de viviendas San Miguel y Francisco Iglesias, del instituto Laboral y del Parador de Turismo. El alcalde no carecía de proyectos y, en el mismo medio, anunciaba un nuevo puerto pesquero en Villavieja para completar servicios del Cargadero de mineral y del muelle comercial de Mirasol…

Inversiones extra para una villa industrial

Pero si los proyectos se elaboran con el dulce material con que se fabrican los sueños, la realidad suele ser más áspera e ingrata. Y para afrontarla, el Concello contrajo en 1953 con el Banco de Crédito Local un préstamo de 1.278.384 pesetas para acometer obras demandadas y necesarias. Los trabajos y las cuantías fueron los siguientes: lavaderos de Villavieja y Los Malatos, 56.160 pesetas; urbanización de la Plaza de España y calle que enlaza con Figueirúa, 66.291; compra de edificio para Instituto Laboral, 200.000; financiación al 24% de la construcción de las Viviendas Protegidas Francisco Iglesias, 203.807; reforma de la Plaza de Abastos, 22.320; reparación del Consistorio 200.873; alumbrado 272.057; y obras en el campo fútbol, 188.741 pesetas.

Por entonces, Ribadeo contaba con fábricas de conserva y hielo, industrias que producían muebles, carretas, almadreñas, cuchillos, calzado, mármoles o ropa, y varios servicios hoteleros de «extraordinaria calidad, muy superior a lo que pudiera esperarse de una ciudad de su categoría», dice Vida Gallega. La prensa de la época anunciaba diversos servicios. Entre otros, el Sanatorio Quirúrgico de Mario y Julio López Durá; los dentistas Evaristo Lombardero y Ramón García Maseda; el puericultor Doctor Fiuza; el oculista Rodríguez Galán; el médico Manuel Novo; La Industrial (neumáticos, máquinas de coser, autos, bicicletas, pinturas, etc.); Lejía Panchita; Carpintería de José López Ramos; Taller Eloy; Casa Selas; Peluquería Leonor, en Reinante 9 y Peluquería de señoras Marcial en Pasarón y Lastra 71; las Casas de Arango, Muro, Americana y Maseda; Taquigrafía Boado; Optica Miró; Coladas, perito agrícola; Droguería Pulpeiro; y el Teatro y el Cine Colón.

Emigrantes de visita, ocho reconocidas bellezas y un potente equipo de fútbol 

Los emigrantes tenían gran presencia en Ribadeo en los 50. Al comenzar la década, el médico de la Marina Civil, Marcelino Murias Conde ?hijo de Zoilo Murias Lastra y de Adelaida Conde- salía para Cuba. Y llegaba retornado Manuel de la Barrera, que había sido concejal en 1936 y sería propietario del Cine Colón. El comerciante Ricardo Ventoso Rodríguez, por su parte, fallecía en Santiago de las Vegas (Cuba). Era natural de Lourenzá y estaba casado con Cándida Freire Amieiro con quién tuvo seis hijos.

En 1953 sonaron por primera vez las campanas del reloj de la iglesia de Taramundi que, junto a la reconstrucción de la torre, fue donativo del hacendado comerciante José Lorido Lombardero, una de cuyas nietas está casada con el actor Andy García.

En Barreiros llegaron a pasar una temporada los emigrantes Ramón Maseda Blanco y esposa; Constantino Rego Fernández con la suya y un hijo; y Antonio Rodríguez Fernández y otros. Y de Uruguay llegó a Rinlo el comerciante José Dámaso García que estuvo en la comisión del busto para el Viejo Pancho.

Ese año fue el aniversario de la muerte de Ramona Fernández Alvarez, esposa de José Novo Rico, maestro de Ribadeo y presidente de la asociación provincial de maestros, y también el de Antonia Osorio López, familiar del farmacéutico y músico Carlos Alvarez Fernández-Cid que animó y promovió varias formaciones musicales y creó la Coral Polifónica de Ribadeo y la mantuvo hasta su muerte en 1984.

De la vida social de la villa daba cuenta la prensa emigrante. Bajo el epígrafe Bellezas de Ribadeo publicaba las fotos de María Rosa Alvarez Torres, Alvarita Díaz Muñiz, Victoria Louro Pérez, Angelina Vidueiro García, Elena Navarret Rodríguez, Enma Conde Conde, Celia Blanco Fernández e Isabel Freire Fuente. Y reproducía la foto del Ribadeo F. C. cuyo equipo formaban en 1959, de izquierda a derecha, de pie Domingo (portero suplente), Mario, Neno, Arias, Polo, Ginzo II, Joaquín, Ginzo I y, agachados, Lolín, Teixeira, Nito, Manolín, Fermín y Galo.

 martinfvizoso@gmail.com

FOTOS: De la revista "Vida gallega" y del Boletín del Centro Lucense de Buenos Aires, del archivo de Martín Fernández.

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