Hace 11 años que Calvo-Sotelo yace para siempre en su querido Ribadeo

La capilla ardiente se instaló en el Congreso; luego fue enterrado en Ribadeo


ribadeo / la voz

«Vivía en Ribadeo desde los 10 a los 15 años, una edad muy importante, cuando uno empieza a entender las cosas, a hablar de política o a oír hablar de ella, a enamorarse», declaraba el expresidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo en la última entrevista que hizo para La Voz de Galicia y recuperada por su fallecimiento, el 3 de mayo de 2008. Recordaba también su visión del mundo de la política, pues una de sus frases era, como recordaba el periódico cuando él se convirtió en el primer candidato para suceder a Adolfo Suárez a principios de 1981: «Gobernar es decidir y hay que jugar solo una sola carta. Si se gana, se gana, y si se pierde, uno se va». Ejerció 21 meses, al final de la transición.

Su muerte, a los 82 años en su casa madrileña de Somosaguas, causó una profunda conmoción en Ribadeo, de donde eran su madre y su abuelo, donde vivió, veraneó y fue enterrado por expreso deseo suyo, el 5 de mayo de 2008, siendo trasladado antes desde la capilla ardiente instalada en el Congreso, donde fue despedido con honores de Estado, hasta la que se ubicó en el Concello ribadense, con la escolta de gala de la Policía Local. Fue todo un acontecimiento histórico local la despedida final del que también era Marqués de la Ría de Ribadeo, para siempre.

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