El exsacerdote de A Mariña dice que no hay ninguna prueba contra él

La Fiscalía mantiene la petición de cuatro años y medio por apropiación indebida


LUGO / LA VOZ

El juicio del excura de trece parroquias de Trabada y Ribadeo José Emilio Silvaje se reanudó a las diez de la mañana de ayer con la declaración de dos monjas de las clarisas de Ribadeo. Una de ellas reconoció que el expárroco les llevaba imágenes o candelabros para limpiar y la otra testificó que a ella le encargaba la limpieza de ropa de los santos y de manteles que estaban muy sucios. Ambas negaron haber recibido mobiliario procedente de las iglesias.

Tras la declaración de las religiosas por videoconferencia, les tocó el turno a varios vecinos de las parroquias de Ribadeo y Trabada, un concejal de Medio Ambiente de Ribadeo, una voluntaria de Valencia que participó en labores de recogida, limpieza y restauración de piezas, una arquitecta y varios feligreses. De estos últimos, todos declararon que el expárroco se había preocupado de restaurar las piezas y devolverlas posteriormente a la iglesia. Una de las testigos indicó además que «a don Emilio le hacían la vida imposible», lo que llevó a la fiscala a interesarse por el motivo. «Un día le echaron una plaga de pulgas en la alfombra y le picaron todas las piernas», respondió la feligresa, que indicó que el expárroco no cobraba por las misas. Consideraciones bien distintas de las que tiene la Fiscalía, que acusa al párroco de apropiación indebida de las piezas y de utilizar a un vecino de Mondoñedo para recorrer las iglesias de las parroquias en diciembre del 2012 y recoger piezas para, entre otras cosas, entregarlas a otro vecino del municipio, acusado de receptación de ese material religioso.

Entre los objetos apropiados, la Fiscalía enumera una figura de san Francisco, el manto de la Virgen Dolorosa, además de candelabros, bandejas de plata, cálices, misales y un copón de plata.

Por su parte, el expárroco José Emilio Silvaje insistió ayer, antes de que comenzara la segunda jornada del juicio, en que no «existe ninguna prueba en contra, sino más bien todo lo contrario».

Tras ser preguntado por su estado de ánimo, después de la primera jornada de vista oral, el exsacerdote aseguró que se encuentra muy bien, porque todo discurrió con tranquilidad. «Todos los testigos apoyan la versión que aportamos desde la defensa», dijo José Emilio Silvaje, quien el miércoles negó en la vista oral que se hubiese quedado con patrimonio religioso de las trece parroquias en las que ejerció su ministerio entre los años 2008 y 2012 en los municipios de Ribadeo y Trabada. En cuanto a alguna de las expresiones subidas de tono que profirió durante la primera jornada de la vista oral, el excura afirmó que dijo «lo que tenía que decir», aunque reconoció que pidió «disculpas por el fragor de la batalla» a la Fiscalía y a los miembros del tribunal. «Pero fue por si en algún momento me puse nervioso y me pidieron que abreviara, nada más», aclaró. El fiscal mantiene la petición de cuatro años y medio de cárcel para el expárroco por apropiarse de elementos religiosos. El juicio quedó visto para sentencia.

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