Cámaras ocultas en guirnaldas de flores para grabar sexo en Ribadeo

Durante un mes se captaron en imágenes en un piso donde se ejercía la prostitución


Durante un mes, clientes que pagaron por los servicios de una prostituta en un piso del casco urbano de Ribadeo fueron grabados por unas cámaras web ocultas mientras practicaban sexo. Los dos acusados de instalar los equipos de grabación ocultos en guirnaldas de flores serán juzgados el próximo jueves en el juzgado de lo Penal número uno de Lugo. El caso, del que ya informó esta semana La Voz de Galicia, ha levantado expectación.

Los acusados son los que subarrendaban las habitaciones del piso para el ejercicio de la prostitución, que fueron denunciados por la meretriz al descubrir la cámara. Para ellos se pide una pena de dos años y seis meses de prisión y una multa de 4.500 euros por un delito de descubrimiento y revelación de secretos.

En el escrito de acusación del fiscal se desmenuzan los detalles de cómo se preparó y consumó el delito, pero no se aclara qué se hizo con las grabaciones.

Así, se indica que los dos acusados, pareja entre sí, tenían alquilado un piso y a su vez subarrendaban habitaciones para ejercer la prostitución, las cuales se publicitaban a través de una página web.

En septiembre de 2015, una de las habitaciones disponibles fue alquiliada por una mujer, pagando por ella a los acusados 130 euros semanales.

«Ambos acusados ?apunta el fiscal en su escrito de acusación?, puestos de previo y común acuerdo, y obrando con el ánimo de obtener imágenes de contenido pornográfico, colocaron en la habitación alquilada a (X.X.) dos cámaras de grabacion online tipo webcam, concebidas para la emisión en tiempo real de lo visionado y posterior grabación o volcado a la red de las imágenes. Estas cámaras fueron colocadas sin consentimiento ni el conocimiento de (X.X.) ocultas en unas guirnaldas de flores que supuestamente decoraban la habitación, casi completamente cubiertas con cinta aislante verde para que pasaran desapercibidas entre las plantas».

«De esta forma, los acusados llegaron a captar imágenes de (X.X.) y los clientes que ésta atendió durante aproximadamente un mes, hasta que ésta se dio cuenta de que había cámaras y las arrancó, procediendo a denunciar los hechos, y mostrándose parte y reclamando las indemnizaciones que pudieran corresponderle», concluye el fiscal, que pide también para la denunciante que los acusados la compensen con 600 euros por lo daños morales por la invasión de su intimidad.

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