«Trabajé en un parque de atracciones y tuve novio antes de decidir ser monja»

Lucía Rey
Lucía Rey RIBADEO / LA VOZ

RIBADEO

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La madrileña Sheila Díaz Sobrino, de 34 años, profesó ayer los votos como «juniora» clarisa en el convento de Santa Clara de Ribadeo, en una ceremonia que presidió el obispo

23 oct 2019 . Actualizado a las 22:00 h.

Sheila Díaz Sobrino (Madrid, 1983) se convirtió ayer a media tarde en sor Sheila di María. A esa hora «ascendió» de novicia a «juniora» tras profesar los votos en el convento de Santa Clara de Ribadeo, en una ceremonia presidida por el obispo de la diócesis Mondoñedo-Ferrol, Luis Ángel de las Heras, como destacó la nueva monja de clausura a media mañana para La Voz, en la que fue una de sus últimas comunicaciones con el exterior. «A partir de ahora -relató-, mi familia me podrá llamar cada 15 días y venir todos los meses a verme. Llevaré una vida absolutamente anodina y sencilla, entregada a la oración y a las tareas del convento, con los animales, en la cocina, en el obrador haciendo pasteles, cuidando enfermos...; ofrecida a Dios».

-¿Cuándo decidió ser monja?

-A los 13 años tuve la primera intuición. Sentí una atracción hacia la vida religiosa y las cosas de Dios para ser solo de Jesús. Pero entonces no quería entrar en ningún convento ni renunciar a mis cosas, a mi vida... Ni tampoco a los amigos y a los chicos.

-Y en aquel momento siguió con una vida «tradicional»...

-Seguí estudiando. Hice animación sociocultural y empecé a trabajar a los 17 años. He trabajado como guía turístico en una empresa de multiaventura, de dependienta en una tienda de juguetes, en la Cruz Roja con niños en un centro de día... Antes de decidir ser monja, trabajaba en el parque de atracciones de Madrid y tuve novio, y en esa vida estaba contenta y alegre, pero no me colmaba.