Los arcos de As Catedrais, seguros al menos los próximos 100 a 200 años

Los geólogos concluyen que las olas no afectan tanto como las filtraciones de lluvia y la presión del ser humano

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RIBADEO / LA VOZ

La erosión marina fue el proceso causante de la actual morfología de la playa de As Catedrais, de la arquitectura erosiva formada por arcos, cuevas (furnas), pasillos y monolitos rocosos. ¿Están amenazados por el mar? La opinión de los expertos es que no. «En el momento actual el mar no actúa, al menos decisivamente, al tratarse de un rasgo morfológico más antiguo. Esto es lo que nos permite definir la geomorfología del Monumento Natural como fósil, o no activa actualmente, lo que reconocemos no deja de parecer algo insólito». Es el análisis de los geólogos Juan Ramón Vidal Romaní y Tania Cotelo Vila, recogida en el «Estudio de las posibles consecuencias del ascenso del nivel del mar en los procesos erosivos de los acantilados en el Monumento Natural de la playa de As Catedrais», que arroja otra conclusión: ¿cuál es, pues, el principal riesgo para la estabilidad de As Catedrais? La lluvia y el ser humano.

El completo estudio incide en la singularidad del arenal ribadense. Por ejemplo, es sabido que las costas acantiladas están relacionadas con un proceso erosivo debido a la posición del mar, no solo por el impacto de las olas contra la base de los acantilados, sino también por la turbulencia del agua que mueve los fragmentos de roca arrancados y los utiliza como proyectiles rompiendo la base. Así se produce la socavación, el derrumbe y el retroceso del acantilado, surgiendo las playas de cantos rodados. Pero en As Catedrais la playa está formada por arena muy fina, un tipo de sedimentación insólita para un acantilado. Es así porque As Catedrais no se formó en un único proceso, sino en varios diferentes durante el Cuaternario, separados por intervalos de miles de años en los que el mar no pudo actuar por estar lejos de la costa actual, a veces a varios kilómetros de distancia.

«Si la erosión marina estuviera actuando ahora en la playa de As Catedrais la base del acantilado rocoso debería estar limpia y pulida por la acción del agua de mar cargada de partículas en suspensión como ocurre en todos los acantilados marinos activos de todo el mundo. Y sin embargo, esto no es así», se indica en el estudio.

Durante los últimos 135.000 años, la mayor parte de la costa de Galicia y en especial As Catedrais ha permanecido alejada del mar. Hate tan solo unos 6.000 en la base de los acantilados había un frondoso bosque. ¿A qué se debe, pues, la evolución que experimenta As Catedrais? Pues no tanto a los procesos marinos como a los continentales, la erosión por las aguas de escorrentía, la infiltración de la lluvia en las rocas, derrumbamientos del acantilado... y el efecto del hombre.

«La conservación de esta reliquia de 135.000 años exige», concluye el estudio, exige impedir que continúe el deterioro de la rasa costera, regenerando la cubierta vegetal actual y evitando la circulación por la parte superior de la rasa, las pisadas de la gente que destruye la vegetación. ¿Cómo? Con pasarelas elevadas.

«En la situación actual, la estabilidad del Monumento Natural parece estar garantizada para los próximos 100 a 200 años», dicen Juan Ramón Vidal Romaní y Tania Cotelo Vila, y añaden que hasta que el nivel del mar ascienda como consecuencia del cambio climático y se empiece a notar el efecto de la erosión marina, los principales agentes destructores del Monumento Natural son la meteorización continental con la infiltración de agua de lluvia y la presión antrópica, es decir, el ser humano.

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