Ribadeo se solidariza con Hijos de Vivín ante su inminente desahucio

Los dos hermanos recibieron ayer el apoyo expreso de numerosos clientes y vecinos


RIBADEO / LA VOZ

«Lo que había que hacer es que el gobierno controle a las mafias y por lo menos deje a los obreros trabajar. Y no digo más porque me caliento...». Marcelo Villanueva, cliente en Librería Vivín, expresaba así su malestar por el inminente desahucio de Hijos de Vivín, en Ribadeo. El edificio de su propiedad en las Cuatro Calles pasará el miércoles a las diez de la mañana a manos de una sociedad de inversión, que adquirió su préstamo del Banesto (ahora Grupo Santander). Desde que se divulgó la noticia y cuando ayer los dos hermanos, Salvador y Pablo, hicieron público en La Voz que son los empresarios a quienes van a desahuciar, las muestras de solidaridad de clientes y vecinos se sucedieron.

En la librería de las Cuatro Calles, Pablo y Salvador, con la ayuda de algún amigo, siguieron ayer durante todo el día almacenando en cajas el copioso material que aún les queda en la tienda. Salvador, al pie del cañón tras el mostrador, continuó despachando, atendiendo a los clientes y repartiendo un folleto en el que explica su problema.

En un caso poco habitual, buena parte de los que acudían a la librería no tenían problema alguno en dar su opinión y mostrar públicamente su apoyo a los dos empresarios ante el trance que afrontan. Porque ambos se sienten engañados. Hasta esta misma semana confiaron en evitar el desahucio, ya que les habían ofrecido un aplazamiento hasta abril de 2018. Ahora creen que fue una farsa, darles largas y que la sociedad inversora ya tiene un acuerdo para vender el edificio.

El factor humano

Aquí entra en juego el factor humano: la familia. Salvador insiste en que ocultó el problema hasta el último momento porque confiaba en resolverlo. No quería preocupar a sus familiares y ahora teme que se malinterprete: «Débolles unha explicación. Se calei as cousas foi porque pensei que tiñan solución».

José Jiménez, propietario de Peluquería Pepe, no dudó en dar su opinión tras entrar en la librería Vivín: «Todos lo sentimos mucho. Soy amigo y me da mucha pena». Y añadió: «Llevo 31 años en la peluquería y que te quiten el negocio de tu vida es muy duro. Por lo que noto hablando con mis clientes, hay un gran malestar. Se siente muchísimo, la gente está que arde... A ver qué pasa».

José Luis Pérez, empresario asturiano afincado en Ribadeo, que pasó por un episodio similar a los hermanos Vivín, comentaba ayer: «Paradoxicamente, agora é cando máis estou vivindo. Levaba toda a vida traballando... e agora. Por iso quero dárlles ánimos».

«Parece mentira. Nun caso así vemos que todo o malo que din dos bancos é verdade. O que non me explico, tampouco profundicei moito, é por que Banesto, que é con quen tiñan subscrito eles un préstamo, se permite vendérllelo a unha banda que para gañar uns euros compra o máis barato posible sen importarlle o que está perxudicando a estas persoas que estiveron traballando toda a vida», señalaba, visiblemente molesto.

«Son uns fariseos, uns sepulcros branqueados, porque eles eran clientes de Banesto e xogáronlles esa pasada dicíndolles que non ían ter problema co que collía o crédito. A este home -en alusión a Salvador Rodríguez- que se ía xubilar a principios de ano, prometéronlle que ían esperar ata abril, e agora resulta que non esperan», concluyó.

También en las redes sociales se suscitó en los dos últimos días un intenso debate en el que las opiniones de apoyo a Salvador y Pablo Rodríguez se sucedieron.

«Imos estar aquí ata o último minuto, ás dez da mañá do mércores»

Salvador Rodríguez expresó ayer su voluntad de permanecer en la librería que fundó su padre hace 88 años hasta el último minuto. La cita del juzgado para proceder al desahucio es el miércoles a las diez de la mañana: «Imos estar ata o final», manifestaba mientras entregaba a los clientes un folleto en el que explican cómo han llegado a esta situación. Durante todo el día, tanto Salvador como Pablo recibieron numerosas muestras de afecto y ánimo por parte de gran número de ribadenses, dejando claro que son dos personas apreciadas en Ribadeo tras toda una vida ejerciendo en la popular librería de las Cuatro Calles. A partir del miércoles seguirán desarrollando su actividad en el otro local que poseen, no tan céntrico, en la Avenida Rosalía de Castro.

«Este desahucio no nos lleva al cierre. Seguiremos atendiendo a nuestros clientes y amigos. Aprovechamos para daros las gracias por vuestro apoyo en estos momentos difíciles», indican en el folleto. Ante el desahucio, Pablo y Salvador decidieron dar explicaciones y poner el acento en determinadas prácticas financieras. Así, apuntan al apoderado de una sociedad que adquirió numerosos créditos de Banesto: «Persona muy conocida en Galicia y Asturias, en los ambientes judiciales, ejecutor de numerosas hipotecas (...). Figura como propietario o apoderado en 14 sociedades, que tienen ramificaciones con otras sociedades, destacando a una persona que tiene vinculación con 469 sociedades. También es administrador único de un grupo que tiene ramificaciones en 150 sociedades».

 

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