El desahucio de Hijos de Vivín sacude Ribadeo: «Sentímonos enganados»

El edificio con la librería fundada hace 88 años será para una sociedad de inversión


RIBADEO / LA VOZ

Los hermanos Salvador y Pablo Rodríguez, dos empresarios muy conocidos de Ribadeo, responsables de la Librería Vivín de las Cuatro Calles, que fundase su padre hace 88 años, mientras atendían ayer a la clientela, poco a poco apilaban cajas con libros, revistas, fascículos... que cargaban en una furgoneta que iba y venía. El miércoles, a las 10.00 horas, es la fecha que les ha dado el juzgado para entregar las llaves del edificio. Ellos son los empresarios que van a ser desahuciados en Ribadeo. Ayer, Salvador se mostraba apesadumbrado, dolido y preocupado. Insistía en que afronta un problema material, pero sobre todo moral. Su preocupación radica en los familiares a quienes ocultó hasta el último momento el riesgo del desahucio porque siempre confió en evitarlo, confiando en la negociación que tenía abierta con la sociedad a quien Banesto (ahora Grupo Santander) le vendió su crédito. «Sentímonos enganados. O que estiveron facendo todo este tempo foi gañar tempo para que o desahucio se fixera sen ningún tipo de oposición», señaló.

«Hasta este mércores estaba seguro de que o desahucio se ía a evitar. Que o íamos resolver. Pero todo eran mentiras, darnos largas para ao final non querer amañar. De feito, en teoría aínda seguimos negociando, porque non me dixeron nada», explicaba ayer.

Con Librería Vivín cierra un negocio histórico de Ribadeo, con centenares de anécdotas que forman parte de la intrahistoria del Ribadeo del último siglo. Salvador recordaba ayer algunas de ellas, desde los dos premios de lotería del gordo que repartieron, hasta la venta de mil periódicos el día de la lotería, o la mención de la revista Hola por venderla durante 70 años.

«Eu teño detrás unha familia e teño que darlle explicacións. Se me calei as cousas sempre foi porque pensei que tiñan solución. Eu ata o mércores ás dúas e cuarto da tarde estiven enganado por eles de que o problema se resolvía. Dábanme un aprazamento ata abril do ano que ven e os seus avogados redactaron un contrato. Pero despois dixeron que non firmaban. Enganaron a todos, a min e aos avogados. Dende o principio todo foron dar largas», manifestó Salvador Rodríguez.

Daño moral

«Aínda despois de recibir a orde de desahucio, as negociacións que eles me facían ver eran moi doadas. E claro, como eu vía que ía ter unha prórroga ata abril, pois non quixen preocupar á familia, e calei. Isto é desagradable, perder un negocio, pero máis o é que te mintan e que por iso teñas un problema coa familia. O dano moral que me está ocasionando isto é o peor», se lamentaba Salvador Rodríguez.

«Todo foi un engano dende o principio. Cando en 2012 Banesto lle vendeu o noso crédito á unha sociedade radicada en Ames-Milladoiro, responsables do banco nos comentaron: non vos preocupades, xa que é un home da nosa confianza, e de momento vai deixar durmir a operación, esperando tempos mellores. Nun principio tamén todo eran boas palabras e palmadiñas. Nós sempre intentamos nestes anos chegar a un acordo, pero...», concluyó.

Durante el fin de semana repartirán folletos informando del caso a sus clientes

«Nos desahucian». Así se titula el folleto que durante el fin de semana se distribuirán en Librería Vivín entre los clientes, informando del caso. Y señalan: «Nosotros tenemos solicitada judicialmente la anulación de la póliza, pero no es posible paralizar el desahucio, ya que según las leyes de este país, un proceso no paraliza el otro». Y añaden: «¿Si la Justicia nos da la razón en la anulación de la póliza, a quién vamos a reclamar? Lamentablemente sabemos que a nadie, ya que en cuanto salgamos del negocio, lo venderán y el dinero se perderá en el entramado de empresas que tienen. Y cuando reclamemos, nos encontraremos con una sociedad con un capital de 3.300 euros o ya extinguida. Es decir, el trabajo de toda una vida perdido, por culpa de las leyes de este país».

Salvador carga con dureza contra los políticos, diputados y senadores que no bajan a la arena y, con su inacción, permiten que sociedades de inversión «executen hipotecas, pechen empresas, deixen a persoas sen traballo ou como no noso caso, forcen o peche de pequenos negocios para logo pasarlle o local a empresas máis grandes».

No cerrarán

Con todo, el desahucio no implicará el cierre de la empresa, ya que mantendrán abierta la librería existente en la calle Rosalía de Castro. Y concluyen: «Estaremos aquí, hasta el miércoles 12, a las 10 de la mañana, que es la fecha marcada por el juzgado».

No se descarta que el miércoles haya una protesta espontánea de ribadenses apoyando a Pablo y Salvador Rodríguez.

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