El pequeño Nicolás no se fue de vacío de Ribadeo

Actores involuntarios en la farsa, el alcalde le regaló una lámina y el club náutico una figura exclusiva que da a personalidades

El restaurante San Miguel de Ribadeo, donde Francisco Nicolás comió con el empresario astur.
El restaurante San Miguel de Ribadeo, donde Francisco Nicolás comió con el empresario astur.

RIBADEO / LA VOZ

Si algo queda evidente en el informe elaborado por la Comisión Judicial que investigó la visita de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el pequeño Nicolás, a Ribadeo, es la pasmosa falta de filtros por la que a una persona le bastó con unas simples llamadas de teléfono identificándose como enlace entre el gobierno y la Casa Real para lograr, desde reservar tres mesas en el restaurante San Miguel que estaba completo (finalmente solo comieron dos personas y pagaron 253 euros), hasta conseguir escolta de la policía municipal de Ribadeo o que Portos de Galicia autorizase reservar plazas de aparcamiento en el muelle. Nadie se molestó en comprobar si el pequeño Nicolás era quien decía ser. Solo el comandante accidental del puesto de la Guardia Civil de Ribadeo se negó a colaborar, argumentando que no había sido informado de la visita y pedida la escolta por los conductos oficiales. Y no solo eso, al participar en el engaño todos se convirtieron en actores involuntarios de una comedia que consistía en dar credibilidad al pequeño Nicolás e impresionar al empresario asturiano que iba a ser víctima del engaño.

A su pesar, a ello contribuyeron desde el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez, a quien le pareció creíble lo que le informaba el inspector de la policía local, hasta el Real Club Náutico de Ribadeo, al entregar obsequios al pequeño Nicolás durante su encuentro con el empresario, según reconocieron en sus declaraciones tanto Suárez como Ramón Acuña, el presidente del náutico.

El alcalde le hizo entrega de una lámina de la playa de As Catedrais, tipo acuarela, sin ningún tipo de valor económico, como un regalo de cortesía al pensar que era alguien importante de la Casa Real.

Gran relevancia

En el caso del club náutico se planteó a la directiva que dado que el rey ya había estado con anterioridad en la entidad, se podría entregar al visitante un bote de cerámica de la Ría de Ribadeo, figura que el club tiene en exclusiva y que regala a las personas «de gran relevancia». Su valor asciende a unos cien euros y se dio al personal del restaurante para que a su vez se lo entregase al pequeño Nicolás.

Con el Real Club Náutico de Ribadeo, el engaño también fue sencillo. Ramón Acuña recibió una llamada de alguien que se identificó como una persona de enlace entre la Casa Real y Vicepresidencia del Gobierno, que le informó de que al día siguiente una alta personalidad de la Casa Real iba a visitar Ribadeo y le pidió que se le reservasen cuatro plazas de aparcamiento cercanas al Restaurante San Miguel para cuatro vehículos de alta gama, uno de la personalidad y otros tres de su escolta personal. Acuña preguntó de quién se trataba, respondiéndole que por motivos de protocolo y seguridad no lo podían desvelar.

Acuña le aclaró que el Real Club Náutico no tiene competencia para reservar plazas de aparcamiento en el muelle, pero ante su insistencia se ofreció a gestionarlo ante Portos de Galicia. Así se hizo ante Antonio López, jefe de Portos en Lugo, que dio su autorización.

Al no tener vallas el club, para hacer la reserva de las plazas el náutico se puso en contacto con el alcalde y al día siguiente fue la brigada de obras del Concello de Ribadeo quien las llevó.

Al término de la reunión con el empresario astur, el pequeño Nicolás se mostraba muy satisfecho. Mensajes que cruzó del tipo «fenomenal» o «10» lo acreditan. Pero la llamada del empresario astur a la Casa Real y al gobierno para confirmar su identidad frustró el engaño. No obstante, Nicolás no se fue de vacío.

29 llamadas a La Voz para intentar retirar la noticia

La noticia publicada por La Voz de Galicia de la visita del pequeño Nicolás a Ribadeo tuvo una gran repercusión, singularmente en la web de La Voz, convirtiéndose en una de las más leídas y haciéndose eco de ella medios de comunicación de toda España. Con ello no contaba el pequeño Nicolás. Era la primera vez que sus andanzas trascendían públicamente (hasta ese momento, la presencia de Francisco Nicolás en Internet era meramente testimonial) y comenzó a mover todos los hilos para tratar de borrar sus huellas. Los días 14 y 15 de agosto de 2014 realizó hasta 29 llamadas a periodistas y diferentes departamentos de La Voz de Galicia para que la noticia fuese retirada de la web, justificando el dispositivo montado en Ribadeo con todo tipo de argumentos e insistiendo en que se trataba de un asunto de seguridad nacional. La noticia se mantuvo en la web. También hizo llamadas a otros periódicos y televisiones nacionales, supuestamente, para que dejasen de hacerse eco de la noticia.

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