Ese rico olor a pan que alimenta desde Galdo desde hace ya seis décadas

Yolanda García Ramos
yolanda garcía VIVEIRO / LA VOZ

OUROL

En la imagen, Luis Pérez y Carmen Gabilondo. Ambos cambiaron sus oficios (él trabajaba de electricista y ella, sevillana de origen, en la Escuela de Idiomas de Viveiro) por dedicarse a hacer pan en un horno de leña que también tiene 60 años de historia y que conserva partes originales.
En la imagen, Luis Pérez y Carmen Gabilondo. Ambos cambiaron sus oficios (él trabajaba de electricista y ella, sevillana de origen, en la Escuela de Idiomas de Viveiro) por dedicarse a hacer pan en un horno de leña que también tiene 60 años de historia y que conserva partes originales. XAIME RAMALLAL

Fundó la panadería en la parroquia viveirense en 1961 Francisco Lestegás, pasando el negocio a Andrés Pérez en 1967

10 oct 2021 . Actualizado a las 21:05 h.

Aunque parezca inverosímil, la historia real de la Panadería de Galdo, nacida en la parroquia viveirense del mismo nombre en el año 1961, hace justo seis décadas, comenzaba en una cárcel. Donde el fundador, el ourolense Francisco Lestegás Galdo, aprendería el oficio, manteniéndose dicho negocio en manos de la familia matriz hasta 1967, cuando por motivos de salud lo pasó a Andrés Pérez y Aurora Rego (ella aún vive con 102 años), y luego a su hijo Avelino Pérez junto a su esposa Josefa Arenas. Y en la actualidad es Luis, nieto, quien la regenta junto a Carmen Gabilondo, sevillana de origen que está «encantada» en el oficio. Ambos dejaron sus profesiones para dedicarse en cuerpo y alma a una actividad que transporta a olores y sabores hogareños. Llegó un momento en que él cambió la electricidad y probó suerte como panadero, al jubilarse sus padres, de Muras: «A ver que pasa, pensei... E non volvín a ser electricista na vida». «Tamén me gustou investigar, porque é algo agradecido. Cando das un punto crujiente ao pan, que a xente valora tanto, gústame ir á cama co traballo recompensado», señala. No es la primera vez que clientes de turismo rural se llevan alguna pieza al marchar, dice.

Francisco Lestegás (izquierda) que fundó Panadería de Galdo, junto al albañil que instaló el horno, que sigue en pie. Como curiosidad, fue aislado con arena de playa que aún queda en el río cercano.
Francisco Lestegás (izquierda) que fundó Panadería de Galdo, junto al albañil que instaló el horno, que sigue en pie. Como curiosidad, fue aislado con arena de playa que aún queda en el río cercano.

En su trayectoria laboral «houbo un período de dous anos nos que me fun a Inglaterra», indica Luis Pérez, por estos motivos: «Investira aquí nunha panadaría maior e non saíra adiante. Aló traballei de panadeiro tamén. De feito, hoxe en día fago algo que aprendín alí, pero coa receita galega, co noso pan e o noso trigo. O pan de molde que facemos, de distintos sabores, funciona. Véndese moito e moi ben para desaiunos e para facer torradas». Al volver, «pasóuseme pola cabeza facer aquí unha fábrica de pan de molde». No lo descarta.

Una de las preguntas del millón a cualquier panadero es: ¿A qué hora se levanta para iniciar su jornada laboral? «Ás dúas da mañá porque o proceso é moi lento. Traballamos con masas madre que funcionan lentamente: renovada cada dous días, cun pé de masa que debe ter uns sete anos, fíxeno vindo de Inglaterra, a base de centeo e trigo do país e que sempre vas alimentando. Tamén necesitamos quentar o forno con leña todos os días. É un traballo moi complexo porque tes que estar pendiente de moitísimas cousas». Venden a Eroski por toda A Mariña, en pequeñas tiendas de Viveiro y en su tahona en Galdo. No reparten por casas.