Extranjeros compran aldeas deshabitadas en Ourol para vivir

Rehabilitan viviendas atraídos por el clima, la tranquilidad y el buen precio

Jeff, londinense, y Claudia, alemana, en la aldea de Vilachá, en Xerdiz
Jeff, londinense, y Claudia, alemana, en la aldea de Vilachá, en Xerdiz

ourol / la voz

A escasos metros de la carretera general, la LU-540, la escultura de piedra de un emigrante con boina y maleta recibe a quienes llegan a Ourol, en A Mariña lucense. Concebida como un símbolo del continuo éxodo de población de un municipio en el que hoy viven poco más de mil habitantes, frente a los 5.300, de hecho, que lo hacían en el año 1920, según el censo histórico del Instituto Nacional de Estadística, la escultura bien podría relacionarse ahora con los extranjeros que en la última década han emprendido el viaje a la inversa reviviendo aldeas que llevaban décadas deshabitadas.

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Extranjeros compran aldeas deshabitadas en Ourol para vivir