«Ramón Blanco foi moi valente, o que fixo foi incrible»

La gesta del atleta y montañero viveirense de 84 años genera admiración entre los jubilados mariñanos

Texto Pepa Losada Fotos
Viveiro / La Voz

Casi 48 horas después de que Ramón Blanco (Ourol, 1933) cruzase la línea de meta de la carrera de montaña de 42 kilómetros de la Camovi, su gesta sigue despertando una enorme admiración en la comarca y fuera de ella, como refleja la repercusión que están teniendo en las redes sociales todas las noticias relacionadas con la hazaña. También entre los jubilados mariñanos, que hablan con fascinación del veterano montañero, que voló expresamente desde Venezuela a Galicia para participar en una competición que lo obligó a coronar las cumbres de A Silvarosa, Monte Castelo y Penedo do Galo. «Había que verlo subir por los cortafuegos. Increíble», expresó uno de los organizadores, Pedro Esmorís, el domingo poco después de que el mítico escalador completase el recorrido. «Ramón Blanco foi moi valente, o que fixo é incrible», resaltaron ayer varias de las personas que salen a caminar a diario por el entorno de la ciudad del Landro. Casi todos los consultados por La Voz son más jóvenes que el montañero, y confiesan que les encantaría llegar a su edad con la misma vitalidad y energía. Aunque lo de correr 42 kilómetros quede reservado para él.

«¡Calquera non firma por chegar aos 84 anos así! Saíu ás catro da mañá, pero chegou á meta, que é o importante» J. Antonio López, «Mañón», 73 años
«Coa nosa idade non podemos empezar a correr, pero andar un pouco fai ben, e moitos días facemos catro quilómetros» Dolores Pena, 72 años
«Foi moi valente, alégrome de que fixera ese recorrido. Ten moito mérito. Eu saio andar un pouco polo chao, aínda que me custa» Antonio Pernas, 85 anos
«¡Quixera chegar aos anos del así! Habería que preguntarlle como fai, porque imaxino que nada de torresmos nin de callos» Carmen Martínez y «Miga», 65 años
«Dada a súa idade e as rúas raíces en Viveiro, que viñese desde Venezuela e poidese acabar a Camovi creo que foi un éxito», José María Cabarcos, 79 años
«Mi hijo, que tiene 40 años, y mis nietos, que son pequeños, fueron a la Camovi y dijeron que era una carrera durísima», María Luisa Dopico, 72 años

De subir al monte San Roque siendo un niño, a escalar el Everest y otros dos ochomiles

La gesta de Ramón Blanco no es fruto de la casualidad sino del esfuerzo, como reconocen y destacan estos días sus seguidores. El montañero nacido en Xerdiz (Ourol) ha explicado varias veces que, siendo un crío, «con 13 o 14 años», ya subía con frecuencia al monte San Roque, en Viveiro, con sus amigos. Una afición a la montaña que se despertó en la infancia y que lo llevó a coronar el Everest, la cumbre más alta del planeta, en 1993. Pero también otros dos ochomiles, y a culminar aventuras en el Aconcagua o la Antártida.

Sin caducidad

Cuando mucha gente de su edad se ve obligada a hacer uso de un bastón para caminar, Ramón Blanco acaba de correr 42 kilómetros escalando las montañas y coronando las cumbres de Viveiro. Aunque es cierto que la salud ha jugado hasta ahora a su favor, el montañero también destaca que la voluntad y el sacrificio son «imprescindibles» para cualquier faceta de la vida, porque la fecha de caducidad de una persona «no existe». 

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