El mar destapa la historia de un vapor que durante décadas traía cemento a Galicia y se llevaba madera

Afloran en O Vicedo los restos de un vapor de casco de madera

El Golfo de Vizcaya, en 1966, cuando acabó varado en O Vicedo tras tener problemas mientras navegaba a la altura de Estaca de Bares
El Golfo de Vizcaya, en 1966, cuando acabó varado en O Vicedo tras tener problemas mientras navegaba a la altura de Estaca de Bares

redacción / la voz

Los últimos temporales se han llevado la arena y han hecho aflorar sus restos. Y con ellos se ha destapado la historia de un carguero de vapor que entre los años cuarenta y mediados de los sesenta del siglo pasado traía cemento desde el País Vasco a Galicia y se llevaba madera gallega a puertos como Santander. Se llamaba Golfo de Vizcaya y acabó sus días varado en O Vicedo, donde lo desguazaron tras fracasar los intentos de venderlo.

Era una embarcación de «casco de madera, tonelaje varga 170 toneladas, máquina, calderas, quemadores de fuel-oil». Así se anunciaba en La Voz en 1967, cuando desde Santander lo ponían en venta, proponiendo «verlo varado en playa de Vicedo». Por la hemeroteca de La Voz también se sabe que tenía «telefonía propia» y conservaba «anclas, cadenas, pertrechos, etc». No le interesó a nadie o no se pusieron de acuerdo en la transacción.

Los restos del vapor Golfo de Vizcaya que los temporales han dejado al descubierto en la playa de Fomento, en O Vicedo
Los restos del vapor Golfo de Vizcaya que los temporales han dejado al descubierto en la playa de Fomento, en O Vicedo

El último domingo de julio de 1968 el periódico se hacía eco del «clamor de un grupo de pescadores de Vicedo» porque decían que el Golfo de Vizcaya era un «peligro» porque en ese «costero embarrancado había centenares de litros de combustible».

Surtió efecto la llamada desde La Voz apelando a la «intervención de las autoridades». Al año siguiente el vapor fue desguazado. Lo cuenta el hombre de mar Ricardo Barcón, de O Vicedo, a quien le llamó la atención ver la figura que trazan la quilla y otras partes del esqueleto en la playa local de Fomento. Completa el relato de los últimos días del Golfo de Vizcaya, y lo documenta con fotografías de 1967, el también vicedense José Luis Montero.

En sus rutas habituales, cargando cemento destinado a algún puerto gallego, el vapor había zarpado de Bilbao el 8 de septiembre de 1966. A causa del mal tiempo, entró de arribada en Santander. Se hizo al mar de nuevo y, a la altura de Estaca de Bares, «cambió el viento y el maquinista avisó de una vía de agua, que intentaron achicar, pero no pudieron». La tripulación también desistió de entrar en el puerto de Bares, «porque no reunía las condiciones». Entonces se propusieron llegar a O Vicedo. Lo consiguieron, «remolcados por dos pesqueros» de la localidad.

El Golfo de Vizcaya quedó varado en la playa de Fomento, frente a la casa familiar de José Luis Montero. Más de 54 años después de un percance marítimo en el que no constan víctimas humanas, quien fotografió ese vapor que atracó en numerosos puertos de Galicia recuerda que «el patrón, la mujer y su hijo estuvieron más de un mes en O Vicedo, a bordo, y venían a nuestra casa a por agua». Cree que esa familia era oriunda de la zona de O Valadouro.

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