El aniversario más dulce: 130 años de un sabor «auténtico» con La Alianza

Yolanda García Ramos
yolanda garcía MONDOÑEDO / LA VOZ

MONDOÑEDO

XAIME RAMALLAL

La confitería mindoniense suma experiencia con dos claves: «Calidade e bon facer»

09 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Nos doces, nas tartas, desde que pos un nivel e o acadas, despois tes que mantelo, porque o cliente é o que pide», dijo Pablo Redondas, padre de Guillermo Redondas, maestro repostero artesano y dueño actual de Confitería La Alianza, cuando el establecimiento mindoniense celebraba en 2018 su 125 aniversario. En este 2022, llega a los 130 años con la misma pasión en versión dulce y la misma máxima: «Calidade». Lo subraya el actual propietario, quien comenzara a trabajar desde muy joven, de niño ayudando a sus padres, en un obrador originario del siglo XIX. De 1892, según reza un anuncio de periódico. Es uno de los negocios más longevos en la provincia lucense.

Realmente, el establecimiento comenzaría con otro nombre, dirección y gerencia: La Dulce Alianza, en la Plazuela de Carruajes (hoy está en la Calle Progreso) y con Ricardo López al frente, a quien el abuelo Jesús Redondas compraría en el año 1950 la confitería para hacer bollos de leche, roscas de boda, cañas, pasteles de hojaldre... Y la Tarta de Mondoñedo, que cobraría fama desde entonces hasta hoy y que fue dada a conocer por Confitería Pura y La Alianza, desde la cuál defienden con orgullo que la suya es «a auténtica». Además de la progresiva incorporación de las sucesivas generaciones a la empresa, también el crecimiento fue acorde al avance tecnológico, ya que en la década de los 70 Pablo Redondas adquirió el primer horno eléctrico. En 2014 ampliarían abriendo tienda en Ribadeo.

Sin embargo, hay cosas inamovibles a lo largo de más de un siglo, como certifica Guillermo Redondas: «Seguimos apostando polo produto de calidade, elaborando artesanalmente e facendo os pasteis que case ninguén fai». Pone ejemplos: «Seguimos facendo o hoxaldre como se facía hai 40 anos(...) O principal, agora, amásase en amasadora, pero as voltas danse a man e co rodillo». O su crema pastelera: «Meu pai sustitui o leite que traían as leiteiras, que algunha vez se cortaba cando facías a crema, pola agua. A nosa nosa crema encántalle a todo mundo, aguanta moitos máis días que se levara leite e está máis rica, pero segredo non ten. A receita é a mesma que cando eu era pequeno». «Todo, se ves unha foto nosa dos anos 60 ou 70 dunha bandexa de pasteis, son os mesmos que se fan agora», subraya. La Alianza busca, ante todo, «que os sabores sexan auénticos», asiente Redondas.