Un Mago Merlín «vivo» que alimentó la fantasía de los visitantes de Mondoñedo

A punto de cumplir 92 años, Manolo Montero vive en una residencia y siente pasión por la lectura


mondoñedo / la voz

Hubo un tiempo en el que la gente que llegaba a la plaza de la Catedral de Mondoñedo se encontraba siempre con un hombre ataviado con un vestido largo, una capa y un gorro de punta. En sus prendas se mezclaban los colores oscuros y los vivos; y siempre con un halo de fantasía. Era un Mago Merlín «vivo» que recibía a los visitantes con los brazos abiertos, los invitaba a su «museo» y les hablaba de personajes y fantásticas historias escritas por un mindoniense excepcional: Álvaro Cunqueiro. Fue un Merlín que durante décadas hizo felices «a miles e miles de nenos de toda España», como resalta el periodista de La Voz y escritor Ramón Loureiro, amigo personal de Manolo Montero, el hombre que había detrás del personaje y que todavía está vivo, aunque lleva tiempo sin aparecer por el centro histórico mindoniense. «Aguantou ata o final, pero tivo que deixalo por problemas de saúde», señala Loureiro.

Hace dos años que Manolo vive en la residencia de ancianos de Foz, está a punto de cumplir 92 y, dentro de sus posibilidades, sigue sintiendo pasión por la lectura, como explica una de sus sobrinas, Ángeles Montero. «Estivemos con el. Está ben de saúde, aínda que coa cabeza un pouco perdidiña, pero segue lendo. E o costume e a pose que tiña el para ler, de sentarse cun libro, cunha revista ou cun periódico, ségueas tendo», sonríe la mujer.

«El foi moi feliz con esa personaxe e nunca se lucrou dela»

Una de las sobrinas de Manolo Montero, Ángeles, explica que, a pesar de su avanzada edad y de los achaques de salud sufridos en los últimos años, el hombre continúa estrechamente unido al personaje que creó Cunqueiro en Merlín e familia, novela publicada en 1955 y referente de la literatura gallega. «El na súa cabeza segue sendo Merlín. El foi moi feliz con esa personaxe e nunca se lucrou dela, sempre o fixo por afección», relata la mujer, que recuerda que su tío nunca pidió ni recibió dinero por dar vida en las calles de su Mondoñedo natal al mítico mago. «El fixo o que lle deu a gana sempre, e no fondo tivo moito valor», cuenta. Nacido en el año 1928, Manolo tuvo una extraordinaria formación autodidacta puesto que fue un gran lector desde niño. «Lía de todo. Era unha persoa moi culta pola esa afección que tiña á lectura, e tendo unha libraría, moito máis. Despois, cando empezaba coa súa personaxe de Cunqueiro levaba todo un pouco á fantasía, pero se falabas con el seriamente sabía moi ben o que dicía», señala Ángeles.

«Grazas a Manolo moitos vimos a Merlín en Mondoñedo»

Amigo personal de Manolo Montero, el escritor y periodista Ramón Loureiro cita a Borges para definir al mindoniense. «Del sempre digo o mesmo. Borges dicía que ‘Alonso Quijano quiso ser don Quijote y lo fue algunas veces’, e eu digo que ‘Manolo Montero quiso ser Merlín y lo fue algunas veces’», señala Loureiro, que indica que en muchas ocasiones Montero fue un hombre incomprendido en su tiempo por quienes veían con desdén a un vecino que a diario recorría las calles caracterizado. «O Mago Merlín non era unha personaxe grotesca, era unha personaxe máxica», subraya Loureiro, que rescató en parte la figura de Montero en un capítulo de la novela O corazón portugués, en uno de cuyos capítulos habla de un encuentro en Mondoñedo con Merlín. «Aquel encontro foi real. Aquel era o Manolo de hai 30 anos, cando ti chegabas a Mondoñedo un día de inverno no que non había ninguén e encontrabas a Merlín, que che abría as portas da súa casa para mostrarcha. Grazas a Manolo moitos vimos a Merlín en Mondoñedo», concluye.

Librero de profesión y amigo personal de Álvaro Cunqueiro

Manuel Montero fue librero de profesión hasta su jubilación, y fue el amor por los libros y la lectura que sintió desde niño el que le hizo entablar amistad personal con el Álvaro Cunqueiro que en los años cincuenta regresa a Galicia y se refugia en su Mondoñedo natal, donde vive en casa de su hermana Carmiña, frente a la Catedral. Es en esa etapa en la que escribe algunas de sus obras más importantes, como Merlín e familia, As crónicas do sochantre o Si o vello Simbad volvese ás illas... Y es Manolo, según cuenta Ramón Loureiro, quien le dedica a Cunqueiro su primera exposición monográfica, en su librería, en la que empieza cultivar otra pasión, la bibliofilia, que lo lleva a coleccionar libros curiosos y antiguos de valor incalculabre. Y animado por el propio Cunqueiro, Montero empieza a caracterizarse de Mago Merlín, un personaje que de ahí en adelante lo acompañará siempre.

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