Foz y Mondoñedo acogían en 1906 dos de los diez grupos de esperanto de Galicia

La Voz

FOZ

Foz en 1918, donde la vieja aduana, que administraba el padre de Camilo José Cela, era el núcleo del grupo esperantista
Foz en 1918, donde la vieja aduana, que administraba el padre de Camilo José Cela, era el núcleo del grupo esperantista Eco de Galicia

A Coruña, Betanzos, Santiago, Lugo, Ourense, O Barco, Tui y Vigo tenían los otros

09 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Una lengua -cada lengua- es una visión única del mundo. Y la pluralidad de ellas enriquece al propio mundo. Pero hubo un tiempo en que algunos soñaron con crear una lengua común, la lengua de la Humanidad, el esperanto. Un lenguaje artificial pero que tenía tras sí la noble idea de la unidad, de la amistad entre pueblos, de la colaboración entre las personas por encima de lindes, divisiones o fronteras. Su nombre procedía del seudónimo que el oftalmólogo polaco Lázaro Zamenhof, su inventor, utilizó para publicar las bases de su uso en 1887. Poco después, en 1906, en Galicia había 191 miembros de la Hispana Esperantistaro, la Sociedad Española Esperantista y solo se contaban diez grupos o sociedades, las Esperantistaj Grupoj as Hispanland. A Mariña estaba a la cabeza con dos en Foz y Mondoñedo. El resto se localizaban en A Coruña, Betanzos, Santiago, Lugo, Ourense, O Barco, Tui y Vigo.

El libro Hispana Jarlibro Esperantista, editado en 1907 en Valencia por la Hispana Societo Esperanto, recoge el reglamento y los nombres de directivos, grupos y miembros de las organizaciones españolas. La entidad, que entonces echaba a andar, estaba presidida por Ricardo Codorníu y Romano Ayza.

Ameijeiras y el grupo de Lugo

El grupo esperantista de Mondoñedo lo formaban los estudiantes B. de Mendoza; Francisco Díaz-Portas Fernández, hijo del alcalde Francisco Díaz Portas; Egberto Méndez Bahamonde y Manuel Quintela Ruiz. Y lo dirigían el médico y poeta Manuel Leiras Pulpeiro y el Condestable de la Armada, Humberto Faraldo Beltrán. Este último, hijo de un Comandante que participó en la Guerra de Cuba en 1868 y se casó con la nativa Josefa Beltrán Millán.

En Lugo, la sociedad de esperantistas la presidía Higinio V. Ameijeiras Varela y la integraban Pedro González Maceda, secretario; Nicolás Díaz, vicesecretario; Román Soler, tesorero; y vocales Balbino G. Lombardero, Eduardo Souto, Javier Pedrosa, Jesús R. López y Ramón Neira. Ameijeiras era un periodista masón, natural de Ferrol, inspector de la sociedad La Ganadera Española. Trasladado a Ourense, fue el primer director de O Tío Marcos da Portela en 1917 y presidente de la Irmandade da Fala.

Los grupos esperantistas estudiaban esta lengua, la enseñaban y difundían sus ventajas. Su vocabulario se basaba en lenguas de Europa Occidental y su morfología y sintaxis en las de influencia eslava. Su objetivo no era desbancar a otros idiomas sino ser una alternativa internacional, fácil y rápida de aprender.

Hoy, el esperanto mantiene dos millones de hablantes, en distintos niveles, repartidos en 120 países. Desde 2006, la ciudad alemana de Herzberg es La Ciudad del Esperanto. Usa esta lengua en actos cotidianos, se enseña en colegios e institutos y se celebran cursos, encuentros y festivales anuales que atraen a miles de personas.?

Moreno Barcia, de Ribadeo, Néstor Michelena, de Viveiro, y una lengua perseguida por Hitler y Stalin

En 1906, en Galicia, la Hispana Esperantistaro contaba con 191 miembros ?que eran, al tiempo suscriptores de su revista La Suno- agrupados en nueve asociaciones: las de Santiago (66 afiliados), A Coruña (64), Betanzos (6), Vigo (15), Tui (8), Ourense (11), O Barco (2), Lugo (9), Mondoñedo (6), Foz (4). En varias de ellas figuraban tambien mariñanos que residían en otros lugares, como era el caso del ribadense Segundo Moreno Barcia, entonces director de la Escuela Superior de Comercio de A Coruña, o del viveirense César Michelena Leiras, inscrito entre los esperantistas de Santiago al encontrarse allí estudiando Medicina.

«Nido de cosmopolitas»

Adolf Hitler y José Stalin, probablemente los dos mayores dictadores y genocidas de la historia, detestaron y persiguieron al Esperanto. Hitler hacía de esta lengua una de sus víctimas habituales y decía que los judios la utilizarían en su conspiración para dominar el mundo, tal vez por el hecho de que su inventor, Zamenhof, era judío. Por su parte, Stalin la calificaba de «nido de espías y cosmopolitas».

Lo cierto es que el esperanto sirvió para que algunos miembros de la Resistencia, que la conocían, pudiesen organizarse y comunicarse, como le sucedió a Valdemar Langlet, un sueco que gracias a ella salvó a un gran número de judíos. En la película El gran dictador, de Charles Chaplin, gran parte de los carteles que conforman la decoración del gueto judío están en esperanto...

El idioma universal de Zamenhof gozó de gran difusión entre los círculos anarquistas rusos al ser defendida por Tolstoi, una figura muy influyente en el pensamiento anarquista. Pero en los años 30 se frenó su crecimiento al ser perseguida por diferentes regímenes totalitarios.

Los focenses Cela, Villar Ponte, Noriega Varela y Constantino Vázquez

Los amigos del esperanto de Foz organizaron en 1906 una sociedad que presidía Camilo Cela Fernández -padre del Premio Nobel de Literatura Camilo José Cela- que, por entonces, era administrador de la Aduana de la villa. Este organismo contaba con muchos seguidores del nuevo idioma en el conjunto del Estado. En el mismo Foz, ocupó ese puesto antes que Cela, Juan Descalzo García-Kúho, un esperantista que estaba casado con Ester Faraldo Beltrán, hermana del presidente del grupo esperantista de Mondoñedo, el militar Humberto Faraldo.

Ese mismo año, Cela padre fundó en Foz ?con Noriega Varela y Villar Ponte- el periódico anticaciquil, satírico, político y literario, Guau-Guau, del que solo se editaron siete números entre mayo y noviembre del citado año y uno extraordinario dedicado a su defunción. Alguno de los artículos publicados en Guau-Guau -a menudo sarcásticos, mordaces y muy críticos- acarreó graves consecuencias para sus autores. Uno de los más perjudicados fue Noriega Varela, entonces maestro de Fondós, que fue desterrado a Calvos de Randín (Ourense) por una revancha que tomó sobre él Montero Villegas, el hijo de Montero Ríos que fue diputado por Mondoñedo de 1901 a 1916 y luego senador por Lugo. Cela Fernández fue trasladado a Tui y Almería antes de radicarse definitivamente en Madrid.

Además de Cela, formaban parte del grupo de Foz el viveirense Antón Villar Ponte ?luego fundador de la ORGA y las Irmandades da Fala, periodista en Cuba y A Coruña, académico, diputado, destacado miembro del Partido Galeguista y referente del nacionalismo gallego-, el citado maestro y poeta Noriega Varela y el comerciante focense Constantino Vázquez.

Este último tuvo tres hijos -Tatino, propietario de una ferretería-droguería en la plaza, Teresa, casada con Eliseo de Botes, y Segundo, que murió en la guerra civil del 36- que generaron una gran e influyente descendencia en el municipio de Foz que llega a la actualidad.