El Banco de Alimentos de A Mariña, en números rojos: «Nunca vi nada igual»

La cifra de familias beneficiarias se ha duplicado con la crisis económica provocada por el covid y, tras moderarse en verano, desde septiembre no deja de crecer

La crisis económica provocada por el coronavirus está abocando a cada día más familias a una situación muy preocupante. El goteo de las que acuden a los Servicios Sociales de los ayuntamientos a pedir ayudas, que se moderó durante el verano, vuelve a dispararse. Son familias que han visto cómo sus recursos económicos mermaban hasta ponerlas en una situación impensable cuando se inició el año. La frialdad de los datos hablan de que el Banco de Alimentos de A Mariña, que opera en colaboración con los Servicios Sociales de los concellos, abastece a más del doble de familias que antes del inicio de la crisis, al pasar de 386 a 795. Detrás de esta cifra están unas 4.000 personas, tantas como dramas personales se están viviendo. Lo peor es que la tendencia está lejos de moderarse.

«Llevo 17 años en esto y nunca había vivido algo parecido. Cada día hay más familias necesitadas. Cuando hubo el confinamiento llegamos a un repunte sobrepasando las 800, pero después la cifra bajó y ahora está subiendo de nuevo, sin parar. Es la peor crisis que nos ha tocado», señala uno de los responsables del Banco de Alimentos de A Mariña, con sede central en Foz.

Ante la mayor demanda, la capacidad de suministro del Banco de Alimentos merma. Ese es otro de los problemas: «Estamos, por decirlo de alguna manera, en números rojos. Es así porque además de abastecerse periódicamente del género procedente del fondo de ayuda europea para personas desfavorecidas y del Fondo galego de garantía agraria (Fogga), el Banco de Alimentos de A Mariña desarrolla cada año dos campañas comarcales, instalando carros en las principales cadenas de supermercados. Se hacen en verano y en diciembre, pero la primera se suspendió por el covid-19 mientras que la organización de la segunda está en el aire: «Son entre seis y siete toneladas de alimentos que conseguimos cada verano y que en esta ocasión no hemos tenido. Para atender las emergencias fuimos echando mano del 25 % que dejamos en reserva de la campaña de diciembre de 2019, pero se terminaron. Ahora usamos lo que nos donan algunos supermercados y empresas, de excedentes que tienen, pero estamos con lo justo», añaden.

«Cada día hay más familias necesitadas»

Esas partidas de emergencia para familias son los casos que precisan una respuesta urgente mientras desde los Servicios Sociales municipales les tramitan las ayudas: «A veces tardan un tiempo en resolver los expedientes y nos encontramos con casos de familias que necesitan comida ya. Y tenemos que responder. Lo que hacemos es juntar lo poco que tenemos entre los voluntarios y les llevamos una minicesta», añadieron desde el Banco de Alimentos de Foz.

Donación de un pescador recreativo, Iván Pérez, al banco de alimentos de Foz
Donación de un pescador recreativo, Iván Pérez, al banco de alimentos de Foz

¿Cómo colaborar en esta situación de emergencia? «Lo estamos mirando. Habíamos pensando en plantear dejar más tiempo los carritos en los supermercados para que la gente haga donaciones, pero entendemos que el Banco de Alimentos no puede estar pidiendo continuamente, sino hacerlo de forma puntual, como la gran recogida de diciembre que hacemos con voluntarios y que este año es complicada, por la exposición que pueden tener al virus», explican. La campaña de diciembre tiene un interés añadido por los artículos que se suelen donar, muchos productos navideños que llegan a las familias con menos recursos de la comarca.

«Yo nunca me había visto en una situación similar. Llevo 17 años en el Banco de Alimentos de A Mariña y en la crisis de 2007-2008 hubo mucha demanda, pero se podía responder. Esta crisis es diferente, porque afecta a mucha más gente, a todo el mundo, y me temo que nos vamos a quedar cortos», concluyen.

Las colas bajan pero el hambre continúa

alejandro martínez

Las oenegés aumentan los días de reparto tras la alerta sanitaria para evitar aglomeraciones y que no se generen grandes hileras de ciudadanos en la vía pública que puedan poner en riesgo su salud

Las colas de ciudadanos a las puertas de las oenegés para recibir ayuda han descendido pero eso no significa que las necesidades sean menores. Si ya no se observan largas hileras de personas esperando pacientemente para recibir las bolsas de alimentos para sus familias es porque estas organizaciones han multiplicado su trabajo con el fin de evitar aglomeraciones que puedan suponer un riesgo sanitario. De hecho, han aumentado su trabajo. Ahora reparten más comida entre la población porque cientos de familias se han quedado con todos sus miembros en paro o subsisten con salarios o subsidios muy bajos o todavía no los han empezado a percibir.

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