No envíen dron, no hay carretera


No voy a ser yo quien cuestione las decisiones del director general de Tráfico, que en días pasados anunció en el Congreso que la DGT comprará este año siete drones para reforzar, con medios aéreos, la vigilancia en las carreteras. Argumentos tendrá de sobra para justificar la compra. Lo que sí voy a cuestionar es el tipo de valoración que aplica el Gobierno a la hora de proyectar inversiones. A los conductores mariñanos que soportamos a diario la desgracia de tener que transitar por la carretera tercermundista que une Barreiros y Cervo, llena de baches, sin iluminación en muchos puntos y con la pintura desgastada, lo de los drones nos suena a insulto. No sé cuánto cuesta un dron, pero hablar de inversiones en tecnología cuando no hay carretera para vigilar, suena a ofensa.

Y digo que no hay carretera porque lo que tenemos es una corredoira. Un gran peligro para los cientos de conductores que nos vemos obligados a transitar por ella. Si, ya sabemos. Ya sabemos que Fomento invertirá casi tres millones en arreglarla. Pero, ¿cuándo? ¿Será este mes, el siguiente o tendremos que pasar otros tres meses soportando los baches, exponiéndonos al peligro y pagando facturas por los daños que este vial abandonado provoca en nuestros vehículos?

Aquí no hace falta que nos envíen ningún dron. Aquí necesitamos una carretera, con su buen firme de aglomerado e iluminada. Desde Madrid llevan tantos años prometiéndonos una autovía, que ya creen que la han construido. ¿Será por eso que se han olvidado de nosotros?

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