El castro de Punta do Cabo de Burela se somete a un escáner sin alterar el terreno
BURELA
Drones y sensores de un equipo del CSIC estudian su estructura sin excavar
04 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El castro de Punta do Cabo, en Burela, será examinado durante toda esta semana mediante técnicas no invasivas que permitirán estudiar su estructura sin necesidad de excavar. El equipo, que comenzó ayer los trabajos «in situ», está dirigido por Pastor Fábrega, investigador del Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC. Las tareas se centrarán en localizar posibles murallas, fosos defensivos, terrazas, y antiguos accesos. También se intentará aclarar hasta dónde llegaba realmente el poblado, una cuestión compleja porque el espacio arqueológico no termina necesariamente donde finalizan las viviendas: puede incluir defensas, áreas de actividad y terrenos vinculados al aprovechamiento del entorno.
«Queremos obter unha idea da estrutura do castro e da súa extensión», explicó Fábrega. Todo el estudio se realizará sin remover tierra ni tocar las posibles construcciones. Para ello se utilizarán dos grandes grupos de técnicas. El primero incluye vuelos con dron equipados con sensores LiDAR y multiespectrales. El LiDAR permite reconstruir con detalle la microtopografía, mientras que las imágenes multiespectrales pueden revelar diferencias en el crecimiento de la vegetación provocadas por estructuras enterradas.
El segundo grupo corresponde a la prospección geofísica. Los aparatos recorren la superficie sin dañarla y miden pequeñas alteraciones del campo magnético terrestre. Esas variaciones pueden ser compatibles con hogares, terrazas, fosos o restos de construcciones. Los indicios disponibles apuntan a que la parte principal del asentamiento podría situarse en la zona más alta del cabo y aprovechar las entradas naturales del terreno como defensa, aunque las prospecciones deberán confirmarlo. Delimitar el castro será una de las tareas más difíciles, ya que no siempre resulta sencillo determinar dónde termina un poblado antiguo y comienza su paisaje de uso.
En la parte superior existe además un petroglifo catalogado. El proyecto incluye su documentación, así como la de elementos relacionados con el folklore local, mediante pequeños modelos en tres dimensiones que permitan conservar un registro preciso.
Propietarios de las fincas
La intervención comenzó después de que el Concello contactara con los propietarios de las fincas para solicitar permiso para la limpieza de la zona. Los trabajos de desbroce se prolongaron durante aproximadamente una semana y media y continuarán en algunos puntos. Varios vecinos se acercaron al lugar durante la mañana de ayer para conocer el funcionamiento de las técnicas y escuchar la explicación por parte, tanto de la alcaldesa, Carmela López, como de Fábrega. La meteorología será uno de los principales condicionantes esta semana. La niebla y la lluvia previstas pueden interferir en algunos sensores y dificultar los vuelos, por lo que el equipo deberá adaptar el trabajo al tiempo. A ello se suma la fuerte erosión de la costa, un problema que, según advirtió Fábrega, hace especialmente importante documentar el enclave.
Esta primera campaña terminará el viernes. Después, llegará el análisis de los datos recogidos. En una segunda fase, el equipo regresará con georradar, una técnica más lenta y localizada que permitirá contrastar las anomalías detectadas y calcular la profundidad de determinadas estructuras. El objetivo final es conocer mejor el castro antes de plantear cualquier intervención futura y dejar registrada una parte del patrimonio arqueológico de Burela que aún permanece oculta bajo el suelo. Los datos servirán también para orientar la conservación futura de este espacio.