La invencible pasión de Burela

Iván Díaz Rolle
Iván Rolle PISTA ROJA

BURELA

PEPA LOSADA

20 jun 2024 . Actualizado a las 14:40 h.

El 13 de junio de 1999 Burela saboreó por primera vez la élite. De la fiebre por los maratones surgió el Cefire Burela, que protagonizó un meteórico ascenso a la División de Honor y enganchó a un pueblo entero al fútbol sala. El ascenso, sin embargo, supuso también su marcha y la creación de un Pescados Rubén que 25 años más tarde mantiene muy viva una pasión que este sábado, tras una agónica tanda de penaltis ante el UMA Antequera, lo ha devuelto a Primera y convertido en una entidad única en el mundo.

Con apenas 9.000 vecinos, Burela tendrá en el 2024/25 doble representación en la máxima categoría. Algo de lo que ya presumió entre el 2012 y el 2017, y del 2019 al 2022. Además de al conjunto recién coronado en el play off, el Pabellón de Vista Alegre impulsa a un grupo de mujeres campeonas y pioneras. En una competición todavía mayoritariamente amateur, hace años que la entidad naranja apostó por crear un equipo femenino profesional, acogido a un convenio colectivo, con el sueldo mínimo garantizado para todas las futbolistas y cláusulas como la renovación automática en caso de embarazo.

La cruzada por la igualdad da resultados en la cancha. El mismo sábado, horas antes del ascenso del cuadro mariñano, las llamadas guerreiras laranxas iniciaban, también al abrigo de su afición, el asalto a su sexto título de Liga.

Durante estos 25 años, ciudades mucho mayores saborearon también la gloria en el fútbol sala. Sobran los casos en Galicia. Pero solo Burela se ha mantenido siempre firme con la pelota sobre el parqué. Esa realidad sería imposible sin una directiva avezada y entregada ni unos patrocinadores fieles, pero sobre todo sin la invencible pasión de su gente. Los 1.300 que llevaron en volandas a Primera al Pescados Rubén y lo apoyan en el día a día.