Ya hay bonito del norte español, pero ¿hasta cuándo durará?

Burela subasta 22.800 kilos el día que zarpa el primer barco de ese puerto


Viveiro

Los primeros bonitos del norte de esta campaña, 4.300 kilos, se vendieron el pasado jueves en A Coruña, aunque pasaron desapercibidos por su tamaño, pagándose a 3,48 euros de media. Mucha más repercusión tuvieron los subastados este lunes en Avilés, donde la cadena de supermercados Alimerka paga por las primeras piezas cantidades tan desorbitadas como los 350 euros por kilo que abonó por un lote de 108 kilos, pero el resto se los quedó a una media de 11,69 euros. Poco más que los primeros que se vendieron este miércoles en Burela, con promedios de 9,02 y 7,90 euros para los 22.800 kilos que descargaron dos barcos vascos, de Bermeo.

Así, con ejemplares de buen tamaño y una cotización máxima de 12,20 euros el kilo, arrancó la costera en el puerto gallego que lidera las ventas de atún blanco y se ha consolidado como referente en todo el Cantábrico. Coincidiendo con esa primera subasta zarpó de Burela el Ramón Estefanía, el primer barco de ese puerto que sale en busca el Thunnus alalunga. Las ventas en Burela se anticiparon unos días respecto a las fechas habituales, mediados de junio.

Igual que durante los tres últimos años, los boniteros españoles faenan sin saber cuánto les durarán las 16.620 toneladas de cuota nacional. Porque las agotaron, el año pasado se cerró el 27 de agosto y en el 2018 el 23 de ese mismo mes. Mucho antes de lo habitual, porque hasta el 2016 solía prolongarse hasta principios de octubre, lo que garantizaba un mes más de faena e ingresos. En los dos últimos años se acortó tanto porque los bancos de atún blanco se adentraron en el golfo de Vizcaya, mientras en otras campañas subían en su migración anual hasta Irlanda. Tenerlos tan cerca de la costa, animó a embarcaciones pequeñas, aunque el grueso de las descargas las realizaron buques vascos que usan cebo vivo para atraer al bonito. Un arte diferente al curricán, un señuelo artificial con el que atraen a los bonitos lanzándolo a la superficie y navegando a poca velocidad. Este último es el preferido por prácticamente todos los barcos gallegos, asturianos y cántabros, así como por parte de los vascos.

Pelágicos franceses e irlandeses

De cualquier modo, los boniteros españoles consideran que abunda lo suficiente como para aumentar el cupo que el ICCAT (siglas, en inglés, de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico). Se intentó el año pasado, pero hasta este no toca revisar una cuota que se decide cada tres años. A España le corresponde casi la mitad de las 33.600 toneladas asignadas a la Unión Europea. Comprobado que las 16.620 se quedan escasas, continúan preguntándose cómo se las apañan los arrastreros pelágicos de Francia e Irlanda. Suman unas 11.000 toneladas, pueden capturar en un día lo mismo que uno de curricán en 15 y siguen faenando hasta principios de octubre. Durante los dos últimos años frente a las costas de Galicia, lo que enervaba a los boniteros españoles porque el mar rebosaba túnidos y a ellos les prohibían pescarlos.

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