El bonito de Burela está como nunca

Con un sabor y tamaño excelentes, el príncipe de los túnidos abunda y es asequible


burela / la voz

Nadie en Galicia le disputa a Burela el trono del príncipe de los túnidos, ese bonito del norte que los científicos llaman Thunnus Alalunga. Cierto que en ese puerto mariñano quedan pocos barcos que durante el estío naveguen en pos del atún blanco, pero también es indiscutible su liderazgo como principal mercado gallego del pescado azul del verano. Lo saben los marineros, que eligen la lonja de Armadores de Burela (ABSA) para vender sus capturas. También los consumidores aprecian y diferencian el túnido que sale de Burela tras ser capturado con anzuelo, uno a uno, con artes selectivas y respetuosas con el medio ambiente marino. Toda esa presentación viene a cuento porque el bonito de Burela está ahora como nunca.

Por precio, por tamaño y (sorprendentemente a mediados de julio) por sabor y textura, es un magnífico momento para saborear el bonito del norte fresco. En pescaderías es posible comprarlo de seis a ocho euros el kilo, entero, y de diez a doce, troceado. Mejor cerciorarse del método de captura y de la lonja de procedencia, porque no es lo mismo el que pescan gallegos, asturianos, cántabros o vascos con anzuelo que el de volantas o redes de arrastre pelágico de franceses o irlandeses. Y no hay que despistarse, porque abunda tanto que todo apunta a otro final anticipado de la costera. Quizás a mediados de agosto se agote la cuota española y desaparezca de los mercados, como el año pasado.

De ahí que la Deputación de Lugo y la Asociación Provincial de Empresarios de Hostalería incluyan el bonito de Burela entre los productos que durante este mes ofrecerán 50 restaurantes lucenses que participan en las Exaltacións Gastronómicas, presentadas este lunes en Burela.

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