«El incremento de pacientes menores a tratamiento por cannabis ha sido del 350 %»

Concepción Abad, directora de la Unidade de Drogodependencias en Burela, asistió a una mesa redonda en Ribadeo


BURELA / LA VOZ

El Concello de Ribadeo reunió ayer en la mesa redonda «Falemos de porros: mitos e realidades» a tres expertos, dentro de un programa de actuación en el ámbito familiar y en la población más joven. Según constata Concepción Abad Alastruey, psicóloga y directora de la Unidade Asistencial de Drogodependencias en Burela, que participó en el acto, la realidad del consumo es que afecta cada día a más menores y el inicio se da en edades cada vez más tempranas. «El 25% de los menores a tratamiento en nuestro centro -añade- ya han probado cocaína y drogas de síntesis. No podemos normalizar el consumo de tabaco y alcohol pero no podemos tampoco normalizar el de cannabis, por los efectos graves en menores y por acercarlos a otros circuitos de drogas».

-¿Qué dicen las estadísticas?

-El Plan Nacional de Drogas (PDN) dice que el consumo de cannabis se ha incrementado un 2% con respecto a años previos y que en el último año consumió cannabis un 26,5% de los adolescentes de entre 14 y 18 años. Además, según el PND la edad media de inicio es de 14,8 años (en estudios de adolescentes de 14 a 18) y consumen desde edades más tempranas. En Galicia, según la USC, un 4,5% de menores de entre 12 y 13 años (unos 2.000) han consumido cannabis en el último año. Ya existen más menores que fuman tabaco y porros que solo tabaco. En relación con las demandas de tratamiento por consumo de cannabis en la UAD de Burela hay un dato que sí es alarmante: el incremento de pacientes menores un 350 % con respecto a años anteriores. En el centro llegamos a tener casos de menores a tratamiento que se habían iniciado en alcohol y tabaco a los 10 y 11 años, dieron luego el salto al cannabis y los pone en riesgo del consumo de otras sustancias. Hay casos de consumo de cannabis experimental que se resuelven de forma fácil pero en otros de diagnóstico de dependencia de la sustancia observamos que no hubo una detección temprana en el hogar. Asusta esa despreocupación y significa que detrás de esos casos hay unos padres permisivos. Hay que supervisar como corresponde a los menores de edad. Como ocurrió con la entrada del euro, que asimilamos que cien pesetas son un euro, parece que asimilamos que primero de ESO es primero de BUP y, en realidad, no lo es. El paso de Primaria a ESO es un paso crítico; hablamos de lo que antes era séptimo u octavo de EGB. Nos da la impresión, a veces, de que ya son mayores y solo estamos muy pendientes de ellos cuando son muy pequeños. Aparecen factores como la no supervisión del móvil, horas de ocio no organizadas o sin supervisión en la calle, falta de supervisión escolar, falta de apoyo de padres...

-En la mesa redonda ribadense, ¿qué aspecto aborda?

-Aporto datos estadísticos nacionales y hablo de un estudio de la UAD sobre la demanda de tratamiento en 2018, centrándome en el cannabis y en los adolescentes. Presento la Unidade Asistencial de Drogodependencias que es de referencia en A Mariña y, de cara a la atención a los menores, que las familias también entiendan que ese es el último recurso. Los primeros que tienen que estar son los padres, aplicando pautas, límites, normas y consecuencias y primero todo el entorno del menor, desde el escolar, el pediatra, los servicios sociales... Y si todo eso no funciona y hay problemáticas más complejas, entonces el recurso es la UAD. No quiero trasladar la idea de que si un padre detecta que su niño empieza a consumir que venga directamente a la UAD. No, porque en el centro se trata también por otras drogas. Ves un niño en la sala de espera y se te cae el alma a los pies.

-¿Cuál es el mensaje crucial?

-Destacar la importancia de la familia, que se tiene que implicar... y no siempre ocurre.

-¿Qué idea cree que tienen los jóvenes del consumo de porros?

-En general tienen una percepción de riesgo muy baja, porque desde 2010 sigue en ellos la creencia de que el cannabis es menos dañino que el tabaco porque es una planta, natural, ecológica y que tiene propiedades...

-Años atrás, ¿cómo era el perfil de la demanda de tratamiento?

-Por cannabis era por el que menos se solicitaba tratamiento en la unidad, eran mayoritariamente adultos y, principalmente, por infracción administrativa o multa por incautación de la sustancia en vía publica. Eran puntuales las demandas de tratamiento en la franja de 16 ó 17 años. Lo que alarma es que baja la edad de inicio y que acceden a tratamiento casos complejos, a veces con problemática administrativa y otras psiquiátrica, por un trastorno psicótico, pues el cannabis favorece que se precipite a edades más tempranas si hay una predisposición genética.

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