La joven Burela acuna su tesoro: los niños

Casi el 14 % de la población tiene menos de 15 años en el concello lucense con mejor saldo vegetativo


BURELA / LA VOZ

El Gobierno autonómico aceptó en diciembre de 1994 la petición del 54 % de los burelenses y decretó la creación del Concello. El de Burela es uno de los ayuntamientos más jóvenes gallegos, el número 314, y en la provincia, es el que tiene el mejor saldo vegetativo, con más nacimientos (90) que defunciones (76) en el 2017, según el Instituto Galego de Estatística y el Instituto Nacional de Estadística. Cuando estos organismos actualicen los datos del 2018 constataremos si hay lugar para seguir aplaudiendo o no este optimismo. Y es que en este pequeño municipio de 7,8 kilómetros cuadrados de superficie el 13,88 % de sus vecinos tienen menos de 15 años, frente al 16,9% que superan los 65.

Otro dato: Burela tiene la edad media de población (43,11 años) más baja que la capital de la provincia, Lugo (44,68), donde los sucesivos gobiernos, de ideologías diferentes, han ido concentrando servicios. A cien kilómetros de Burela.

«Abrir la escuela temprano ayuda a las familias que trabajan»

El año pasado abrió en Burela la segunda escuela infantil A Galiña Azul, con 41 plazas. Es el segundo centro público que funciona en el municipio, donde lleva años abierta otra escuela infantil que, a pesar de estar en un concello que no alcanza los 10.000 habitantes, figura entre las de mayor matrícula de Galicia. Bibiana Sotelo es la directora de este centro, donde la matrícula supera ligeramente los cien inscritos. Es un termómetro para medir la buena salud que representa Burela en términos de población. Al menos si se compara con el resto de la provincia. La directora de la escuela, que abre de 7.30 a 18.00 horas, constata que año tras año se mantiene una elevada demanda de plazas. Sotelo cree que el amplio horario del centro es valorado por las familias. «Abrir la escuela temprano ayuda a las familias que trabajan, que pueden dejar aquí a los niños. Es un punto a favor cuando hay que conciliar la vida laboral y familiar». Ella también constata que la escuela es el reflejo de una sociedad multicultural (en Burela residen vecinos de más de 40 nacionalidades). «De las nacionalidades extranjeras, tenemos muchos caboverdianos», la comunidad extranjera mayoritaria en el padrón burelense. Pocos, menos de diez de los menores matriculados, residen fuera de Burela. Entre los dos centros infantiles suman más de 160 plazas. Ambas instalaciones están próximas a sendos centros de educación infantil y primaria.

«Nótase moito a presenza das familias estranxeiras con tres e catro fillos» 

El negocio Mimitos funciona en Burela desde finales del 2013. Comercializa todo tipo de artículos de puericultura, como cochecitos, tronas, sillas, sacos, bolsos, sillas de auto... además de ropa hasta la talla 8. A partir de primavera se especializará en prendas y complementos hasta los 36 meses, según explica Nazaret Mariño, la propietaria. Ella corrobora que la natalidad es un valor en alza. «Claro que se nota, non hai máis que ver os carritos e as mulleres embarazadas na rúa ou os nenos que hai no parque», explica. Al frente del comercio constata la importante presencia de vecinos de procedencia extranjera: «Nótase moito a presenza das familias estranxeiras con tres ou catro fillos». También en las compras hay diferencias. «Os estraxeiros soen ser menos previsores, veñen comprar pouco antes dos nacementos ou incluso cando naceu o neno. Mentres que outros clientes xa veñen comprar meses antes do parto, aínda que despois lles gardemos na tenda todo ata cando o necesiten», explica. También observa este año que las familias van aparcando la reutilización de artículos «e cómpranos novos». Asegura que también está de moda que las pandillas de amigos se junten para hacer regalos conjuntos a las parejas que acaban de ser padres.

«Como familia numerosa sufriamos a necesidade dun local para conxeniar vida social coa familiar»

El establecimiento hostelero A Casa da Avoa, un negocio familiar impulsado por una familia (los padres y tres hijos) abrió hace un lustro en Burela. Era importante habilitar una zona de juegos y de disfrute para los más pequeños de la casa, explica Maruxa Fernández. Ese servicio no impidió que el establecimiento ofreciera al 100 % otros servicios, como el de comedor, cafetería, comidas para llevar... «Como familia numerosa sufriamos na propia pel a necesidade dun local no que poder conxeniar a vida social coa familiar, onde nenos, nenas e maiores puideran disfrutar dunha comida caseira recén feita sen ter que renunciar a xogar ou a unha conversa en cada caso», explican desde el negocio. A Casa da Avoa es un local familiar y limitado: «Non aspiramos a unha estrela Michelin nin a cotizar en bolsa. Cremos que a base de traballar moito e intentar mellorar día a día conseguimos facerlle fronte ás facturas e ás nóminas de seis empregados. Os clientes son agradecidos e recoñecidos pero hai que ter en conta o escenario de crise endémica permanente na que nos atopamos inmersos. Temos clientela de tódalas clases sociais e produtos para todos eles, e estamos moi orgullosos de que asi sexa, hai que ter os pés no chan...», puntualizan desde el local.

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