Nada puede contra el mar, que tapa y descubre las playas a su antojo

Arealonga o As Catedrais presentan una imagen que nada tiene que ver con la de hace unos meses


ribadeo / la voz

La playa de Arealonga, en Barreiros, es una de las que mejor representa en la costa de Lugo la dinámica del mar y el efecto de las mareas, moviendo millones de toneladas de arena. Hay años en que Arealonga, con su kilómetro de longitud, literalmente desaparece, transformada en un enorme pedregal con toda la arena que retira el mar. Hay temporadas excepcionales, como en la primavera de 2016, cuando hasta vecinos del lugar expresaban abiertamente su temor a que la playa no se lograría regenerar de cara al verano. Aquel año, cierto es, no lo logró totalmente, pero sí en las temporadas que siguieron.

Porque así ocurre todos los años. La imagen que se puede ver en la actualidad de Arealonga nada tiene que ver con la de la primavera. De hecho, se podría pensar que son dos playas diferentes.

Igual ocurre en As Catedrais. A principios de año y en primavera el mar había retirado tanta arena que las escaleras de acceso y la barandilla estaban en su tramo inferior colgando literalmente del aire. También asomaba todo el lecho de piedras de la playa. Hoy en día, la arena cubre varios escalones. Parecen dos arenales diferentes.

En la playa de Altar-San Bartolo, en Barreiros, y en la de Arealonga en Foz, la carretera debió ser cortada y retranqueada ya hace años porque el mar la comía. En Covas, en Viveiro, también saben bien del poder del mar, todo lo que mueve.

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