De Barreiros a los suburbios de Nairobi para cooperar en un orfanato

Mónica Acebo ayudará durante dos semanas a 34 residentes en la capital de Kenia


BARREIROS / LA VOZ

«Creo que merece a pena. Chega a ilusión coa que vou. Estou advertida de que me vou a atopar en situacións moi duras, tristes, pero será unha forma de valorar a sorte que tiven de nacer nun país próspero, e que aínda que teñas moitos problemas, a vida tal e como a vivimos é un privilexio». Así habla Mónica Acebo Pérez, vecina de Celeiro de Mariñaos, Barreiros, que en breve tomará un vuelo desde Madrid con destino a Nairobi, capital de Kenia, para colaborar como voluntaria quince días en un orfanato.

«Levaba moito tempo tratando de ter unha experiencia de voluntariado, pero todo o que era algo viable era por medio de axencias, de intermediarios que te poñen en contacto co destino e cobran por elo. Poñen, ademais, moitos condicionantes, de datas, prazas, profesións... Entón, estando nun grupo de viaxes atopei a Ana Vaz, de Amor sin Barreras, que buscaba xente que axudara cun orfanato nos suburbios de Nairobi. E aló irei», comenta Mónica Acebo.

Estará 15 días, ayudando a 34 residentes: «Non teñen nada. Comen habitualmente arroz e pasta. Eu durmirei nunha das casas do dono do orfanato, a quen lle hai que pagar por aloxarte e por levarte e traerte. Hai moito negocio en todo o vinculado ao voluntariado, así que a mellor maneira é a axuda directa, coa máxima transparencia. Eu vou pagar a viaxe, sobre 600 euros, e despois levo moitas cousas que estou xuntando», añade.

Será la única voluntaria en el orfanato: «Polo que me din, durante o ano van máis, pero agora tiñan libre todo abril e maio. Puiden elixir a data».

Será su primera experiencia como voluntaria en otro país: «Xa o quería facer fai moito tempo. Penso que axudar é pouco menos que unha obriga, porque calquera podería ter nacido alí. Dáme pena e quería facer algo. Levaba tempo buscando, pero non daba atopado».

«Hai xente que me anima e tamén quen se brinda a axudar e colaborar. Outros veno como unha excentricidade. Hai de todo. Pero eu estou moi ilusionada con esta viaxe e coa experiencia que vou vivir, porque penso ademais que atopei á xente máis indicada para facelo. Confío moito nela», concluye.

Con su gesto y su decisión de darla a conocer, lo que Mónica pretende es mostrar el trabajo que hace Amor sin Barreras, por si surgen más colaboradores.

La opción para ser cooperante y no pagara de más

Ana Vaz es una joven vasca, residente en Lapuebla de Labarca, en Álava, que se decidió a crear una asociación para colaborar con los más pobres tras comprobar en primera persona las grandes necesidades e injustas diferencias del mundo. Y también para dar una opción más a quienes quieren ayudar y recelan de las oenegés, asociaciones, agencias e incluso empresas que de uno u otro modo se lucran con el voluntariado. Ella vivió en primera persona estas prácticas, cuando fue de voluntaria al orfanato de Nairobi. Además de correr con los gastos de viaje, vacunas, visados, manutención, alojamiento... tuvo que pagar unos 340 euros a la asociación que gestionó que fuese voluntaria. ¿Este dinero es para los necesitados?, cuenta que preguntó. «No, es para nuestros gastos», le contestaron.

Ya en Nairobi vio la cruda realidad y decidió dar un paso adelante, decidiendo gestionar directamente el envío de alimentos y de gente que quisiese ir de voluntaria sin cobrar un euro.

«Vi que en el orfanato hay mucha falta de amor, cariño, atención... pero también la alimentación era deficiente y tuve claro que cuando llegase a España tenía que seguir ayudándoles. Hablé con uno de los chicos mayores del orfanato y le dije: ¿si te envío dinero desde España podrías comprar fruta aquí y repartirla, mandándome después fotos para demostrarlo? Me respondió que sí, sin problema. Y nos pusimos a ello. Como traje los precios de lo que valía la fruta, empecé a hacerlo. Publiqué todo en Facebook, la lista de la compra, las fotos de la comida, los niños comiendo, los recibos de la Wester... Y la gente del pueblo, al enterarse, al ver que era todo transparente, comenzó a colaborar».

«Ahora sigo con ello, pero en lugar de hacerlo con este chico lo hago a través del coordinador. Publico todo, cada euro que se aporta, lo acumulado... y al verse que el dinero llega a donde debe, la gente se anima a colaborar», añade.

Amor sin barreras

De momento, Ana Vaz informa a través de un grupo de wasap (Yomisma Ana o en el teléfono 610616421).

La asociación que está creando se llamará Amor sin Barreras. Tras presentar los estatutos en el Gobierno vasco está a la espera de la autorización definitiva para divulgarla a través de Internet y en las redes sociales.

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