Un lucense de 88 años evita entrar en prisión tras reconocer que abusó de una niña de 5 años en A Pontenova

André Siso Zapata
André S. Zapata LUGO / LA VOZ

A PONTENOVA

El acusado de abusar de la hija de unos amigos, J. F. R., llegó a la Audiencia Provincial ayudado por una muleta
El acusado de abusar de la hija de unos amigos, J. F. R., llegó a la Audiencia Provincial ayudado por una muleta A. SISO

Su defensa llegó a un acuerdo con la Fiscalía para rebajar su pena desde los seis años. Los tocamientos se habrían producido durante un lustro, mientras la pequeña convivía con el acusado, su abuelo «adoptivo»

10 oct 2023 . Actualizado a las 19:32 h.

Un vecino del municipio lucense de A Pontenova, J. F. R., de 88 años, fue condenado este martes a dos años de prisión tras reconocer que abusó de la hija de unos amigos de su familia —a la que consideraba su nieta «adoptiva»— durante gran parte de su infancia. El hombre, que llegó a la Audiencia Provincial de Lugo ayudado por una muleta, ya que su estado de salud es delicado, aceptó una rebaja de pena que le hará evitar su ingreso en prisión

El juicio, que duró apenas diez minutos, se resolvió tras un acuerdo de conformidad en el que el acusado se benefició de una disminución de condena a cambio de reconocer los hechos. 

Según la Fiscalía, el hombre, residente en el municipio de A Pontenova, abusó de la víctima desde los 5 hasta los 10 años. La pequeña nació en el año 2008 en el seno de una familia cercana a la del procesado. Tanto, que este la consideraba su nieta «adoptiva».

«Haciendo uso de esa relación de confianza», según el fiscal, la niña dormía en ocasiones en su cuarto, el cual compartía con el acusado y con su esposa. Según el escrito de acusación, el procesado aprovechaba para, después de que su madre y su abuela «adoptiva» «arroparan» a la niña, «someter a la pequeña a tocamientos». 

Estos abusos se sucedieron durante un lustro, desde que la niña tenía cinco años (2013) hasta que cumplió los diez (2018). Entonces, según dice el fiscal, la pequeña se rebeló contra el acusado y, un día, cuando estaba abusando de ella, «le dio un empujón que provocó que el procesado cayera al suelo y se rompiese la rodilla». 

Tras ese episodio, «la niña dejó de dormir en la habitación de sus abuelos "adoptivos"», defiende el representante del Ministerio Público. Sin embargo, los abusos no cesaron. El escrito que el acusado dio por verdadero este martes explica que el hombre «perseguía a la niña por la casa» cuando estaban a solas y la obligaba a «realizarle tocamientos», lo que acababa con la pequeña «pidiendo auxilio». Dice el fiscal que la menor llegó a morder al hombre a modo de defensa en alguna ocasión. 

Cuando cumplió los diez años, la pequeña reveló lo que le había estado ocurriendo y la familia acudió a la Guardia Civil para denunciar los hechos. El Juzgado de Mondoñedo fue el encargado de procesar al hombre. 

Rebaja de pena que le hará evitar la prisión

En un principio, el Ministerio Público pedía seis años de prisión, una orden de alejamiento de 200 metros durante diez años y una medida de libertad vigilada durante otros cinco, además de una indemnización de 6.000 euros, por un delito de abuso sexual a menor de 16 años. Finalmente, el acuerdo de conformidad hizo que la condena haya quedado fijada en los dos años de prisión, cinco de orden de alejamiento y otros tantos de libertad vigilada.

El abogado de la defensa confirmó al término del juicio que su cliente «no entrará en prisión», ya que la pena de dos años no obliga a encarcelar al condenado si este no tiene antecedentes, como en este caso. La Fiscalía valoró para el acuerdo que el procesado abonó parte de la indemnización a la familia de la menor.