Se ha ido uno de los nuestros. Un pixín de aquel San Ciprián que cantó Xosé Murados
03 ago 2026 . Actualizado a las 11:19 h.Nacido en aquel Miramar de nuestro puerto de San Ciprián, hijo de Esperanza y Marcelino, ahijado de mi tío Manolo de Rego, hermano de Lolita y Mar, alumno de Santa Catalina en la inmortal Mondoñedo. Un sanciprianés de los de siempre. De aquellos que nos despertábamos mirando cómo estaba la marea y de dónde venía el viento, proa al norte que nos lo señala O Pe de Os Farillós. Alumno de Don Francisco.
Criado posteriormente en su casa al lado de nuestra escuela. Alumbrado entre los callejones do porto de abaixo por los haces luminosos del viejo faro sito en la Atalaya. Marchaste al hospital universitario de Compostela con mi padre. Allí nació tu hija Bea, hoy excelente médico traumatólogo. Tu abuela la señora Lola Camba, buenísima persona que también te cuidó. Los hermanos de tu padre, Amadora, Manola, Joaquín, Tomás, Pepe, Anselmo. Por parte de tu madre el gran Cándido Rey y su querida Carmina. Tus primos. Muy en especial mi inseparable amigo Jovino y el gran Calila. Todos estamos consternados. Se ha ido uno de los nuestros. Un pixín de aquel San Ciprián que cantó Xosé Murados cuando la flota bonitera atracaba en la Concha protegida por la Anxuela.
La evolución de puerto a lugar fabril trajo otros acentos, costumbres y formas de vivir. Nosotros los de aquí somos hijos de la mar y del viento, como solía contar el gran Alberto Pillado. Por eso tus amigos los hiciste entre los arenales de mica y caolín de nuestro pueblo al norte del norte. Perteneces a una estirpe que nada más nacer nuestras madrinas nos colocaron en el pecho el escapulario del Carmen. Que nos gustaba celebrar el San Andrés, en aquel salón que tus padres hicieron lugar muy especial, donde paraban los del Manoliño. Tus compañeros de estudios como Vicente Míguez a Manolo Barros, te recordarán, junto a tu primo Fero. Tienes una sombra muy alargada por los dos apellidos tan de este rincón inequívocamente galaico mariñano, que te despediremos como cuando nuestro pueblo era asiento de patrones para el cabotaje o la vela.
Sin duda Don Antonio Machado acertó cuando definía a los hombres como tú y decía "en el buen sentido de la palabra bueno". Allá en ese infinito al que te has ido como los nuestros iban al Gran Sol, encontrarás la paz y a todos los que fueron nuestros maestros para convivir. Diles que aunque ausentes, siempre los haremos presentes, pues no sabemos hacer otra tertulia que no sea para hablar de ellos/as y agradeceros todo lo que nos protegéis de los temporales que por aquí seguirán siendo el mayor espectáculo del mundo gracias a las vagas de mar coincidiendo con mareas vivas.
Querido Manolito, que tengan buen rumbo.