Se demostró un año más que el Resurrection Fest, desde Viveiro, es uno de los grandes festivales de rock y metal de Europa. Sostienen los organizadores que precisamente Viveiro, en esta esquina privilegiada del mapa, más al norte del norte, es el verdadero «cabeza de cartel» del festival. Lo corroboraron muchos fans a los que entrevistó La Voz durante estos días y cuyos testimonios fuimos recogiendo en esta web y en las páginas del periódico impreso; elegían el Resu por el cartel lógicamente, pero también por el ambiente, la tranquilidad, los paisajes y el enclave, la gastronomía y el clima.
Los que de verdad hacen grande el festival son los viveirenses y es la ciudad. Todos los viveirenses, los que sacan beneficio del Resu y los que no, que saben adaptarse y apoyarlo pese a las lógicas incomodidades que les supone durante los días de celebración.
Son también las fuerzas de seguridad, Policía Nacional, Policía Local y Guardia Civil, y los servicios de emergencias, Cruz Roja, Protección Civil y bomberos. Que multiplican esfuerzos para que todo pueda discurrir con el mayor orden posible al cuadruplicarse o quintuplicarse la población y el tráfico. Su labor resulta siempre fundamental.
La organización del Resurrection Fest tiene ya una experiencia contrastada con estos grandes eventos y la celebración, en líneas generales, del Resurrection Fest es ejemplar para la cantidad de gente que confluye en estos días en una ciudad con las características de Viveiro que no es fácil para el tráfico masivo. Lo que realza aún más la labor de las fuerzas de seguridad. Y sí, siempre hay incidencias, pero son mínimas. Cumple destacar el civismo de la mayor parte de los seguidores del Resu.
Sí se debiera tomar nota de la gran afluencia este año de autocaravanas, lo que agudiza el problema de la falta de aparcamientos. Que lo sufren también los propios residentes de Viveiro, que deben seguir con su día a día. Quizá se debiera pensar en eso. Habilitar, quizá, más espacios externos para quienes acuden al festival y ya no mueven el coche; ofrecer más buses lanzadera, la solución no es fácil y hay expertos en esa materia, pero tiene que ser posible.
Por lo demás el Resurrection Fest es un éxito, lo ha sido un año más, identifica a Viveiro y Viveiro se identifica con el festival. El Resurrection Fest ha puesto en el mapa del mundo a Viveiro en mayúsculas y Viveiro, con su paisaje, sus playas, sus bares y su gente, engrandece el Resurrection Fest y lo hace único. No hay ningún otro festival como el Resu porque Viveiro está aquí, más al norte del norte.