«A decisión de construír o Hospital da Costa foi percibida como un acto de reparación histórica; por fin a comarca ía contar cun centro propio»

María Cuadrado Fernández
M. CUADRADO BURELA / LA VOZ

A MARIÑA

Herminia Pernas Oroza, cronista oficial de Burela, este jueves en el hospital
Herminia Pernas Oroza, cronista oficial de Burela, este jueves en el hospital Xaime Ramallal

Herminia Pernas, cronista oficial de Burela, analizó este jueves la repercusión que tuvo en Burela y en toda la comarca hace cuarenta años la apertura del centro hospitalario

12 jun 2026 . Actualizado a las 09:57 h.

Dentro de los actos conmemorativos por el 40 aniversario del Hospital Público da Mariña, Herminia Pernas Oroza, cronista oficial de Burela y doctora en Historia Contemporánea por la USC, analizó este jueves por la tarde la «profunda transformación» que sufrió principalmente Burela en los años 80, «que marcou para sempre a súa identidade actual» y, por extensión, la comarca. Explicó que el hospital tuvo un papel relevante en esa transformación económica comarcal —marcada principalmente por la pesca y Alcoa—, y social y de expansión demográfica —en esa década Burela vivió el asentamiento de la comunidad caboverdiana, la construcción de más de 2.000 viviendas y la apertura de más de 200 establecimientos comerciales y de centros educativos—.

«O hospital naceu, en boa medida, desa realidade: a dunha comunidade en crecemento que reclamaba atención sanitaria próxima», explicó Pernas, reflexionando sobre la deuda histórica de las Administraciones con la comarca en materia de infraestructuras de comunicaciones: «Xunto a ese déficit histórico había outro igualmente grave; A Mariña precisaba dun centro sanitario comarcal (...) Cando a comarca reclamou un hospital propio, non pedía un privilexio. Esixía que os servizos estivesen á altura dunha sociedade moderna, diversa e esencial para Galicia».

«Antes da chegada do hospital, vivir na Mariña significaba estar lonxe de moitas cousas. Pero estar lonxe da saúde era, sen dúbida, o máis duro. A atención hospitalaria dependía por completo de Lugo, e esa distancia convertía calquera enfermidade nun problema maior», analiza la cronista, quien señaló el aislamiento y la dispersión geográfica de la comarca y destacó las complejidades y los costes económicos de los viajes médicos obligados a Lugo, recordando que para muchas familias «durante décadas, o taxi foi a verdadeira ambulancia da Mariña».

También recordó los casos de partos «in itinere» hacia Lugo, invitando este jueves a tomar la palabra a Manuela Cordido, quien en los 80 actuó como parteira improvisada, y a la niña que nació, Ana Pena, dos testigos de un parto en un Seat 127 en Noche (Vilalba). No se olvidó de los fallecimientos, como el de Xusto Oroza, por infarto.

Pernas repasó los debates previos a la construcción del hospital, la manifestación de 1986 contra la escasa dotación con la que se pretendía abrir el centro y la elección de Burela para emplazarlo: «Era a opción mellor equilibraba por accesibilidade, centralidade e capacidade de crecemento». Considera que la decisión de construir el hospital «foi percibida por boa parte da sociedade como un acto de reparación histórica; por fin a comarca ía contar cun centro propio».

«Corenta anos despois o hospital segue a ser moito máis ca un centro sanitario: é un fito colectivo, non só sanitario senón territorial e identitario», apuntó la cronista, que repasó el papel del hospital en el covid y los avances conseguidos, sin olvidarse de los retos y desafíos para el futuro.