1953 será recordado como un año de penuria para la flota pesquera de bajura. Burela con 50 embarcaciones, en las que faenan 770 marineros y afecta a 350 familias sufren un invierno y una primavera en las que la mar no da sustento. La flota permanece amarrada en inactividad por ausencia de bancos pesqueros y mal estado de la mar que impacta con las características vulnerables de aquellas embarcaciones a vela, máquina y motor, en madera y muchas veces con años de navegación, adquiridas de segunda mano en otros lugares de la costa Cantábrica.
A estos afectados directos y en desamparo hay que sumar aquellos trabajadores de actividades en tierra que dependen de la llegada a los muelles del cargamento en sus bodegas. Y la transmisión que desde tal crisis afecta al comercio en una cadena de ausencias económicas que empobrecen la vida en las parroquias del Concello de Cervo.
Se reclama un impuesto que suponga una fórmula eficaz para la prevención del paro obrero a lo que se sumaría la realización de obras públicas por otra parte de necesidad apremiante en las poblaciones y que son infraestructuras públicas para garantizar una dignidad colectiva por el acceso a servicios públicos. A lo dicho se añade una reflexión sobre la contribución rústica y pecuaria que debe cobrar el ayuntamiento pero procedente del Ministerio de Trabajo y que no llega desde Madrid a las provincias costeras que sufre irregularidades en el cobro del Concello desde el año de 1941. Sobre tal irregularidad el Concello pide la intermediación de la Diputación Provincial sita en Lugo, ante el Ministerio de Hacienda, amén de señalar como en los últimos diez años la Diputación Provincial ha estado ausente en cuanto a las ayudas económicas que gestionan desde el Palacio sito en la calle San Marcos de la ciudad con Murallas.
Anteriormente 1951. La Delegación Nacional de Sindicatos desde su sección para la pesca en Lugo ya identifica la problemática que ocasiona la costera del chicharro y así se lo manifiesta en sus contactos con las Cofradías de pescadores, en este caso a través del Ayuntamiento de Cervo, llegando a utilizar por escrito los términos de miseria y hambre y proponer como alternativa un programa de obras públicas que contengan empleo alternativo al paro de las familias que viven de la mar.
Posteriormente 1955. Vuelve a ser el Sindicato Provincial de la pesca señala e informa sobre la situación calamitosa de las familias de pescadores del litoral lucense afectadas por la falta de chicharro en una nueva costera que no da los resultados precisos y originan cifras de paro insostenibles que afectan tanto a los armadores como a las tripulaciones de Burela, Celeiro, Ribadeo, San Ciprián, Vicedo y Viveiro.
Es de justicia señalar el papel de proximidad que mantienen desde el denominado sindicato vertical con la problemática de un sector siempre estratégico para una Galicia marinera.