En los últimos días han acontecido en la zona dos hechos tan lamentables como sorprendentes, aunque ya nos sorprendan o extrañen cada vez menos cosas. En un cementerio de Castropol, tal como publicamos en La Voz y en los demás medios, profanaron una tumba y se llevaron huesos y hasta un cráneo, algo insólito. La Guardia Civil está investigando este hecho y probablemente se esclarezca en pocos días.
Por otra parte en el cementerio de Foz apareció también una pintada en un nicho, «fóra, fóra». En esa tumba descansan los restos mortales de un ciudadano de Cabo Verde, el único que yace en dicho camposanto. Son dos sucesos lamentables, que coincidieron prácticamente en el mismo tiempo y que cabe rechazar; ya no se deja descansar en paz ni a los muertos. Antes eran algo casi sagrado. Las autoridades, lógicamente, critican estos hechos; en Castropol no se explican lo ocurrido. Es que son difíciles de explicar.