Alcoa busca protegerse contra posibles subidas del precio del gas

A MARIÑA

Un barco cargado de bauxita en el puerto de Alcoa (imagen de archivo)
Un barco cargado de bauxita en el puerto de Alcoa (imagen de archivo) PEPA LOSADA

En el 2025 contrató sin la participación de Ignis EQT coberturas financieras para reducir riesgos en el coste energético, que podrían cobrar importancia en el actual contexto de guerra

07 mar 2026 . Actualizado a las 13:04 h.

En una conferencia de finales del pasado febrero, el presidente de Alcoa, Bill Oplinger, señaló que «después de la guerra de Ucrania, los precios de la energía se dispararon en Europa y todavía no se han estabilizado». Apenas cuatro meses después de que Rusia invadiese el país ucraniano, la multinacional rebajó al 50 % la producción de la planta de alúmina de San Cibrao, en un recorte que la compañía vinculó entonces al precio del gas, pero que —con la balsa de lodos al límite de su vida útil— ha mantenido. Y es que la geopolítica importa en una industria global como la del aluminio, pendiente de la situación en Oriente Medio. A la espera de ver el cariz que toman los acontecimientos, la empresa admitió en un informe remitido a la United States Securities and Exchange Commission (SEC), el equivalente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que en el 2025 buscó resguardo a las oscilaciones en el precio de la energía mediante coberturas financieras.

Alcoa concreta en el informe anual del 2025 que en lo relativo al gas natural que abastece la planta de alúmina, el contrato de suministro fue renovado en el pasado ejercicio, logrando un «abastecimiento adecuado», en atención a las ratios del Title Transfer Facility, el mercado virtual de los Países Bajos. Sin embargo, agrega que para la refinería suscribió contratos de permuta de tipo fijo por variable, un instrumento financiero donde las partes intercambian flujos de intereses, de forma general pagando una tasa fija y recibiendo a cambio otra variable.

Estos contratos, continúa la multinacional en el informe, «están sostenidos por una filial independiente que es propiedad al cien por cien de Alcoa Corporation». De este modo, las ganancias o pérdidas «no afectarán a los resultados de las operaciones en San Cibrao», manifiesta, ni parece que su socia, anteriormente denominada Ignis Equity Holdings y desde el pasado 28 de noviembre llamada Trento Equity Holdings S. L. U., mediante un cambio de denominación social, vaya a participar de esos acuerdos.

Trento Equity Holdings posee el 25 % del complejo de San Cibrao. El pasado 4 de agosto, Alcoa Inespal reportó una ampliación de capital de 19 millones de euros, para un resultante suscrito de poco más de 76, y también un cambio en el órgano de administración, que pasó de ser único —ostentado el cargo por Robert Bear— a colegiado, entrando Ignis EQT en el consejo.

Al igual que en la fábrica de alúmina, Alcoa contrató coberturas financieras similares para la planta de aluminio. En los dos casos, los contratos expirarán en diciembre del 2027, una fecha que no parece casual. Después de ese año, aseguró la empresa en una conferencia ante inversores, decidirá si «cierra la refinería o la opera» y si «vende o mantiene» la electrolisis.

Dichos contratos financieros pueden cobrar importancia de haber una nueva escalada de los precios de la energía con motivo del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán por otro. ¿Cómo puede afectar el escenario geopolítico a San Cibrao? Alcoa afirma seguir la situación «de cerca» y mantener contacto con clientes y proveedores, aunque prefiere no especular al respecto.

Lo que está claro es que la industria del aluminio primario depende de un mercado global expuesto a oscilaciones y al contexto geopolítico. Además de los vaivenes de las cotizaciones de la electricidad y el gas, hay otros elementos centrales de la producción sujetos a cuestiones internacionales. La bauxita que nutre a la planta de alúmina de materia prima llega por mar desde Guinea Conakry, de minas pertenecientes de la compañía. Aunque la cifra se ha resentido mucho en los últimos años con el recorte productivo, al puerto sancibrense solían llegar alrededor de cuatro millones de toneladas por ejercicio. Según reveló el comité, al no ejecutar la compañía el horno de cocción es necesario importar para el funcionamiento de la electrolisis 132.000 ánodos anuales, procedentes principalmente de China, que llegan a Vigo en barco y se llevan a San Cibrao en camión.