18 años de una autovía que rompió A Mariña

A MARIÑA

PEPA LOSADA

14 dic 2025 . Actualizado a las 10:58 h.

Se acaban de cumplir 18 años de la apertura del primer tramo de 10 kilómetros de la Autovía del Cantábrico, la A-8, en A Mariña lucense, entre Ribadeo y Reinante (Barreiros). Dos años antes Manuel Fraga y Álvarez Cascos, presidente de la Xunta entonces y ministro de Fomento respectivamente, colocaban en Dompiñor la primera piedra de la autovía (por cierto, guardando como testimonio un periódico del día de La Voz). Les acompañó el alcalde ribadense en aquel tiempo Balbino Pérez Vacas, del PSOE.

En A Espiñeira (Foz) la autovía que debía vertebrar A Mariña y todo el norte gallego hasta Ferrol, dio un giro hacia Mondoñedo y Vilalba y en 2014 se inauguró ese nuevo tramo entre Mondoñedo y Lindín con el polémico viaducto de O Fiouco donde se acumulan las nieblas densas en lo alto del valle del Masma, problema que aún no está hoy resuelto del todo (por no leer a Cunqueiro o no escuchar a los más viejos a los pies del puente). 

Ahí se acabaría rompiendo A Mariña lucense en dos mitades. Una, A Mariña Oriental, favorecida por la autovía; se notó en estos años ese empuje comercial y económico con el paso de la autovía. Y otra A Mariña Occidental sobre todo, y parte de A Mariña Central, aislada sin infraestructuras modernas; aún se evidencia hoy en día y claman a gritos los empresarios.

Para compensar ese giro inesperado en el trazado de la A-8, desde el Gobierno central prometieron construir la A-74, que enlazaría con un corredor la A-8 desde Foz hasta Ferrol. Aún hoy estamos esperando esa vía de alta capacidad. Tampoco la Xunta ha cumplido en plazo la construcción de la VAC Costa Norte. Faltan tramos todavía sin construir. Así, el norte gallego quedó en el olvido, sin empresas interesadas en asentarse en la zona y, por tanto, sin más movimiento económico. La diferencia en estos años entre la zona más dinámica y la zona olvidada ha sido y es grande. Todo por la autovía. Nos hemos dado cuenta de lo que significa tener una infraestructura moderna (y eso pese a que la A-8 en varios tramos en A Mariña tiene la velocidad limitada a 100 y a menos).   

La Administración está en deuda con A Mariña, Ortegal y Ferrolterra, con la costa norte gallega, la zona «en sombra» de Galicia pese a ser de una belleza privilegiada, desconocida aún para muchos. Precisa esas vías de alta capacidad para estar conectada y despegar.