Algún hurto de flores en nichos empañó un sábado de Todos los Santos bastante soleado en A Mariña

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

A MARIÑA

En el cementerio municipal de Altamira, en Viveiro, hubo mucha actividad todo el día
En el cementerio municipal de Altamira, en Viveiro, hubo mucha actividad todo el día XAIME F. RAMALLAL

Cantidad de familias honraron a sus difuntos en cementerios de toda A Mariña

01 nov 2025 . Actualizado a las 16:47 h.

El sábado de Todos los Santos amaneció tranquilo y soleado en casi toda A Mariña, pero la jornada dedicada a honrar a los difuntos también tuvo una cara b en algunos lugares de la comarca. En el cementerio municipal de Altamira, de Viveiro, por ejemplo, donde desde primera hora se concentraron cientos de personas, una familia descubrió en torno a mediodía que uno o varios desconocidos habían robado en el nicho de su propiedad las flores (dos centros) que habían colocado el pasado martes en recuerdo de seres queridos fallecidos. «Ata levaron o cacharro e a esponxa no que se cravan as flores...! Non hai dereito! Teño un desgusto enorme! A quen se lle ocorre roubar as flores dun defunto!», reflexionaba entre lágrimas poco después la mujer que, «con todo o cariño do mundo», había adornado las lápidas. Del autor o los autores poco o nada se supo, al igual que del o los responsables de que algunas velas y candelabros desapareciesen o incluso cambiasen «misteriosamente» de ubicación. Este sábado, festividad religiosa y declarada jornada festiva de carácter nacional, en los camposantos se mantuvieron vivas tradiciones y ritos propios de estas fechas. 

La L.S. Saturno, de Cruz Roja, celebró en Burela la tradicional ofrenda a los náufragos
La L.S. Saturno, de Cruz Roja, celebró en Burela la tradicional ofrenda a los náufragos Xaime Ramallal

Ofrenda en Burela

En Burela, la lancha de salvamento Saturno de Cruz Roja y su tripulación celebraron la tradicional ofrenda a los náufragos. El acto comenzó a primer hora de la tarde con un oficio religioso, al que siguió la entrega de flores a la Saturno, que posteriormente las depositó en alta mar en recuerdo de quienes han perdido la vida en el mar y de sus familias.