David Catá: un genio de otro tiempo

José Díaz

A MARIÑA

PEPA LOSADA

Sábado, 14 de enero. 20,30 horas. Auditorio de Burela.

Cuatro chicas, jóvenes, vestidas de negro y con antifaces de encaje salen al escenario. Al fondo se proyecta la imagen de un reloj. Toman asiento, y se hacen una sola con el chelo, los violines y la flauta. Suenan las primeras notas de Origen.

No soy para nada crítico musical, escribo lo que me dicta el corazón. Suena armonioso, melódico, suave. Está imbuida de un casi inquietante ritmo que hace bailar las almas de los presentes constantemente, sin descanso, con gestos sutilmente violentos de vez en cuando, pero en conjunto, un delicioso “todo” que no queremos dejar de oír. De escuchar. De recordar. De pensar. Penetra por los oídos como si ese debiera ser su único destino posible. Me recuerda por momentos la música clásica de hace un par de siglos, aquellas maravillas que no se han vuelto a componer… ni creo que vuelvan, como no volverá a ser ninguna biblioteca como las de antes. Pronto aparece el maestro.

Enmascarado, tranquilo, sabiendo seguro que es lo que es capaz de dar y de transmitir a pesar de esa humildad innata, casi timidez, que jamás lo va a abandonar. Esa es su esencia. Lo que le hace grande. Las chicas son geniales, todos los instrumentos suenan como tocados por ángeles y el piano de David, por

momentos, parece que caminase solo a lado de ellas. Pero es él quien lo golpetea con los dedos. Parece magia. Ternura, nostalgia, recuerdos que permanecen, otros que se borran, abismos, miedos y esperanzas. En la piel, en el horizonte, déjanos volar… Los temas se entrelazan como tiras de ADN, como arena arrastrada por el viento y nos golpea en la cara fresco y punzante.

En un suspiro el concierto ha terminado. Sus notas acariciaron a las 300 personas que rompemos aplaudir sin pensarlo. De pie. Necesitamos que ellos también escuchen nuestra música. Agradecerles este rato y animarle a seguir creando y componiendo. A seguir emocionándonos.

Pintor increíble, que dejó su sello en nuestro Amarte en dos ocasiones, fotógrafo, músico, compositor y mariñano. Es un genio. Un genio que tenemos que valorar tanto el pueblo como las instituciones. Apoyar el arte, la cultura y a los nuestros.

Sentirnos orgullosos, y sobre todo hacer que sirva de ejemplo para futuras generaciones, para los más jóvenes, para los que están empezando. David Catá, y otros grandes músicos que nos ha dado esta comarca, son patrimonio de A Mariña. Cuidémosles para que ellos sientan idéntico orgullo.

* José Díaz, concejal de Cultura en Burela.