Uno de los espeleólogos rescatados tras 18 horas en el río: «En ningún momento corrimos peligro»

J.A. MONDOÑEDO / LA VOZ

A MARIÑA

Los cuatro espeleólogos descansando, esperando la llegada de los bomberos de Barreiros, con Miguel Fernández en primer plano
Los cuatro espeleólogos descansando, esperando la llegada de los bomberos de Barreiros, con Miguel Fernández en primer plano

La noche se les echó encima y ante el riesgo de que las linternas quedasen sin batería, pasadas las cinco de la madrugada, decidieron llamar a Emergencias

31 may 2022 . Actualizado a las 20:02 h.

Cuatro deportistas sordos fueron rescatados este lunes a las ocho de la mañana por los bomberos del parque de Barreiros después de pasar toda la noche a la intemperie en un barranco del rego de Augalva, en Mondoñedo, un cauce acondicionado para la práctica del barranquismo, de los más verticales de la zona, con 330 metros de desnivel, que baja desde A Toxiza a Ferrería, en Viloalle

Uno de ellos fue Miguel Fernández Otero, que es el presidente del club de montañismo Lucus Augusti y fue presidente de la Federación Galega de Espeleoloxía durante dos años y medio, relataba así lo ocurrido: «Estábamos revisando el barranco, ya que los días 17, 18 y 19 de junio organizamos el 31 Campeonato Galego de Descenso de Canóns. Había algunos tramos donde era preciso cambiar alguna instalación y se nos hizo de noche sin terminar el barranco. En todo momento estuvimos en contacto con la Federación Galega de Espeleoloxía, a quien íbamos informando de la situación. Aunque fuera de noche, continuamos descendiendo el barranco con ayuda de luz artificial (linternas). El problema fue que al ser de noche se tiene que hacer con más cuidado y llegadas las cinco de la madrugada son nos quedaba en torno a un 25 % de batería y algún compañero comenzaba a tener frío, por lo que continuamos descendiendo hasta encontrar una repisa segura y no tuvimos más remedio que dar aviso a Emergencias. Pero en general, todo transcurrió bien, dado que fueron muchas horas, desde las 12.00-12.30 de la mañana del domingo, cuando normalmente este barranco se hace bien entre seis y ocho horas».

Los otros tres espeleólogos implicados en el incidente, de izquierda a derecha, Jacinto, Luis y Adolfo
Los otros tres espeleólogos implicados en el incidente, de izquierda a derecha, Jacinto, Luis y Adolfo

«El hecho de que se hiciera de noche no era ningún problema, ya que somos espeleólogos. El problema fue quedarse sin batería, que ya sería un peligro, pues estábamos casi al final del barranco. La zona más complicada ya la habíamos dejado atrás. La hicimos de noche, entre las dos y las cuatro de la madrugada. En ningún momento corrimos peligro alguno», concluyó.

Fue una compañera de los espeleólogos rescatados quien dio la señal de alarma, informando al 112 de sus coordenadas de localización para proceder a su rescate. Sobre las seis de la madruga se movilizaba a los bomberos de Barreiros. Recibieron una llamada prácticamente simultanea del 112 y de la Federación Galega de Espeleoloxía. Había mucha niebla, de modo que resultaba inútil movilizar al helicóptero de rescate, por lo que fueron cuatro bomberos quienes asumieron la misión. Al llegar al barranco se plantearon que dos de ellos iniciasen el descenso, pero cuando se iban acercando al lugar localizaron a los barranquistas a unos 400 metros, de modo que optaron por aproximarse por pistas forestales y senderos. Eran sobre las siete menos cuarto de la mañana. En un corte vertical del río improvisaron un pasamanos hasta llegar junto a ellos. Los encontraron aparentemente bien, pero muy nerviosos y comprobaron que tras pasar la noche a la intemperie tenían mucho frío. Instalaron un pequeño rápel guiado por el que descendieron por la mitad de una cascada y desde allí, tras habilitar un pasamanos de cuerdas, los condujeron con arneses hasta que alcanzaron una pista de tierra, concluyendo el rescate. Eran sobre las ocho de la mañana. En el propio vehículo de los bomberos -la ambulancia no podía llegar hasta el lugar- los cuatro hombres rescatados fueron trasladados al Punto de Atención Continuada de Mondoñedo.