A Mariña celebró corridas de toros y novilladas hasta los años 60 del siglo XX

Martín Fernández

A MARIÑA

ARCHIVO MARTÍN FERNÁNDEZ

27 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Picasso llegó a situar los orígenes de las corridas de toros en Mondoñedo en el siglo XVI. Se basaba en un documento y en un texto del escritor local Silva Posada. La historia es digna del fabulador Cunqueiro pero lo cierto es que Galicia es tierra de un millón de vacas pero de un solo torero: Alfonso Cela, Celita, que era de Láncara. Una encuesta del Instituto Gallup precisaba en 2006 que el 86% de los gallegos “rechazan o aborrecen la fiesta nacional”. Y una viñeta de Castelao, que muestra a un labrego ante el cartel de una corrida en Santiago, corroboró el dato casi cien años antes: “Lástima de bois!”, decía. Y, sin embargo, A Mariña tuvo corridas de toros y novilladas hasta los años 60 del siglo XX.

En Ribadeo hubo toros al menos desde 1610, cuando el Ayuntamiento decretó el cierre de la Plaza de Abaixo, según Francisco Lanza, para fiestas con toros que por San Juan. La costumbre siguió hasta el siglo XVIII y las corridas, novilladas y charlotadas le sucedieron hasta mediados del pasado siglo. Tenían lugar en la Plaza de Toros Municipal Miramar, tras la Aduana y el Concello, donde hoy está la guardería.

Angelillo Primote, de Castropol

A las corridas de Ribadeo acudían gentes del contorno. El archivo fotográfico de la sociedad La Unión, de Sarria (Lugo), guarda fotos de la plaza y de vecinos que acudieron a ella el día en que toreó Modesto Rivas González, Modestete, un sarriano que participó, con éxito, en festivales de la provincia. La prensa de la emigración ?singularmente Correo de Galicia- y la local y regional recogen notas de celebraciones taurinas en Ribadeo y Viveiro. En 1951, por ejemplo, Ribadeo acogió una Gran Becerrada en la que se lidiaron reses bravas por cuatro cuadrillas: la de Tapia de Casariego, formada por Servando Méndez, Manuel Ron Valea, Rafael López Cancio e Ignacio Perillán; la de Ribadeo, denominada El Viejo Pancho, que ya había actuado en otras ocasiones; la de Castropol, con Angelillo Primote “que ejecutará la suerte del remo” y el más joven torero de la temporada, Fredy Horta, Niño de Torrijos, además de un “distinguido aficionado que de todos es conocido”; y la cuadrilla de Luarca. El empresario sorteó 20 magníficos regalos (trajes, baterías de cocina, medias de cristal, juegos de café, candelabros, balones…), la barrera costaba 25 pesetas, la contrabarrera 20, el tendido 15 y general, 7 pesetas. Tras la becerrada, tuvo lugar el partido de fútbol Mondoñedo C.F.- Ribadeo F.C. y luego bailes en Rosa Lar, en sesión de tarde y noche…