El corazón de Viveiro vibró con Adrián Ben, que anoche fue nombrado hijo predilecto de su ciudad

Iván Díaz Rolle
I. Díaz Rolle VIVEIRO / LA VOZ

A MARIÑA

Su familia y numerosos vecinos alentaron al viveirense desde los jardines Noriega Varela durante la final olímpica de 800

04 ago 2021 . Actualizado a las 21:48 h.

La lluvia que empañó la mañana en Viveiro se dio un respiro cerca de las 14 horas para ceder el protagonismo a la tormenta Ben. Su familia más directa, algunos de sus amigos cercanos, los niños que lo toman como ejemplo, antiguos tutores y numerosos vecinos mostraron su cariño y trasladaron aliento a Adrián durante la final olímpica de 800 metros que se celebraba en Tokio durante el día de su 23 cumpleaños y fue seguida con máxima atención e ilusión en toda Galicia, con mención especial a la concentración de apoyo que se montó ante la pantalla de los jardines Noriega Varela.

Sus padres, Antonio y María José, y su hermana, Ana, estuvieron en primera línea para emocionarse con la última hazaña de Adrián Ben Montenegro (Viveiro, 1998) en los presentes juegos. «Está compitiendo con los gurús mundiales del atletismo sobre 800 metros. Los que lo conocemos sabemos todo el trabajo que hay detrás», explicó un progenitor orgulloso que pronto verá en su casa un diploma olímpico atrapado con el esfuerzo de un viveirense valiente en la carrera decisiva, donde terminó quinto tras un primer 400 pausado y una segunda mitad infernal que coronó a los kenianos Korir y Rotich, con bronce para el polaco Dobek. También el australiano Bol se coló delante del mariñano, que marcó 1:45.96 en su tercera aparición en Japón. Consiguió el complicadísimo reto que se había puesto de mejorar el sexto puesto en el Mundial de Doha.

En la concentración que respaldó a Adrián desde el corazón de Viveiro sobró ilusión y hasta soñaron con el podio en el ataque decisivo de un viveirense que agradeció los ánimos y prometió seguir trabajando para volver a sentirse protagonista en París 2024. Con las emociones a flor de piel, también cantaron el «Cumpleaños feliz» para un chaval que con 23 años ya es una leyenda del atletismo español en los 800 metros y cuyo carisma ha conquistado a sus vecinos.