El júnior de oro focense tiene relevo en casa

Julio González, campeón del mundo de baloncesto sub-20 junto a Gasol, Navarro y Reyes, forma en el Colegio Leonés a promesas como su hijo Álvaro, reclamado por la selección española

El focense que contribuyó al primer gran éxito de la generación de oro del baloncesto español y labró un currículo excepcional durante catorce temporadas en la LEB Oro aún no ha prestado su último servicio a este deporte. Julio Alberto González Vázquez (Navia, 1981), que se retiró a los 32 años por una lesión crónica de espalda y dejó en el 2019 el mando del Basket León, en EBA, vuelca sus esfuerzos ahora en la formación de nuevos talentos en el Colegio Leonés de la ciudad en la que ha echado raíces.

Y entre las promesas que crecen en una de las canteras más top de España -es la décimo segunda en el ránking de la federación-, una lleva su sangre y se ofrece a darle el relevo. «Mis dos hijos, Marta, de 12 años, y Álvaro, de 15, juegan al baloncesto. Para mí es un orgullo por todo lo que me ha aportado este deporte. Creo que es muy importante que, por encima de ganar o perder, se sientan parte de un equipo y adquieran los valores», resume un padre orgulloso.

Tras sus inicios en el Colegio Martínez Otero de Foz, donde también destacó en el atletismo en unos tiempos de los que guarda bastantes amigos y un recuerdo cariñoso de Ramón Eiras, Julio González se marchó con 14 años al León, entonces con su primer conjunto en la ACB. A los 16 entró en la dinámica de las categorías inferiores de la selección.

Álvaro y Julio González.Álvaro González y su padre, el júnior de oro focense Julio
Álvaro González y su padre, el júnior de oro focense Julio

Con 15 primaveras, su hijo Álvaro participa en concentraciones del combinado nacional desde los 12: «Es alero, pero va tirando un poco a base, que ahora en el baloncesto hay que hacer de todo». «Todavía le queda para ser como el padre», bromea «feliz de que cumpla sus sueños», pero priorizando «que se forme como persona».

«Ganar un Mundial júnior es algo que solo ocurrió una vez, casi imposible de repetir», reflexiona un hombre que compartió vestuario con Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes o Raúl López en aquel equipo de leyenda que alcanzó su primer gran éxito internacional en Lisboa 1999. «Lo mejor es que formamos un gran grupo», cuenta.

Poco antes de aquello, debutaba en la ACB con el León, y después vinieron 473 partidos y 4.241 puntos durante catorce temporadas en la segunda categoría con el cuadro leonés, el Villa de los Barrios, el Tenerife y el Ourense, donde se retiró en el 2014. Su nombre aún aparece entre los más destacados de la historia en la LEB Oro.

«En los clubes de primer nivel hay poca paciencia»

«Entrenar a los chicos me llena, aunque me quita aún más tiempo que cuando jugaba. Llevo a dos equipos, que en realidad son cuatro, pero dos no han podido empezar por el covid», explica Julio, que dirige al infantil y al cadete del Colegio Leonés. «Somos una entidad con tradición de estar en Campeonatos de España», cuenta.

Sus obligaciones y las circunstancias excepcionales que vivimos hacen cada vez más difíciles sus visitas a Foz, donde residen sus padres. «Los niños sí que han ido con más frecuencia a pasar quince días en casa de los abuelos», concreta.

Retirado hace siete años, González ve desde fuera cómo resisten en la élite los últimos integrantes de la quinta con la que cambió la historia del baloncesto español: «Gasol ha vuelto al Barça porque tiene la ilusión de estar en los Juegos Olímpicos. Está claro que ya no juega los mismos minutos, pero la calidad la sigue teniendo, eso siempre está ahí». También hace historia todavía en el Real Madrid Felipe Reyes. Además de ellos, solo Carlos Cabezas continúa en activo en el Nacional de Uruguay.

Quinteto de la selección júnior durante un partido en Marzán, en el 2001
Quinteto de la selección júnior durante un partido en Marzán, en el 2001

Los Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón -que se perdió aquel Mundial sub-20 por una lesión-, Raúl López, Berni Rodríguez o Germán Gabriel, entre otros, fueron dejando paso a nuevos referentes en el baloncesto español. Aunque muy pocos han alcanzado semejante nivel. «Es ley de vida que su tiempo vaya pasando y llegue gente nueva. Tras una generación tan exitosa, está claro que va a ser una transición difícil. Sin embargo, en el momento que más complicado parecía, ganamos otro oro mundial».

El que fuera mítico alero reflexiona sobre lo complejo que es hoy en día para los jugadores de cantera llegar a la primera línea: «Los clubes de primer nivel cada vez tienen menos paciencia, traen fichajes hechos y no apuestan por gente de la casa. Eso los chicos lo notan. Creo que hacemos un gran trabajo porque en la base les damos algo que hacer y en lo que formarse».

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