Pérez Mel, médico de Alfoz autor del primer plan de estudios de Enfermería

En junio cumplirá 120 años el nacimiento de un adelantado a su tiempo

ARCHIVO MARTÍN FERNÁNDEZ

José Pérez Mel fue un médico de Alfoz que elaboró en 1934 el primer plan de estudios de Enfermería que hubo en España y que no pudo poner en práctica la República a causa de la guerra civil. Había sido Inspector y Jefe Provincial de Sanidad en varias provincias y conocía bien las necesidades de higiene y salud pública. Fue un adelantado a su tiempo en prevención de infecciones y en la necesidad de profesionalizar la enfermería.

Nació el 21 de junio de 1901 en Vilaúde (Alfoz). Estudió en la Escuela Nacional de Sanidad y fue el número uno de su promoción. Su primer destino como inspector de Sanidad fue en Segovia en 1929. Luego pasó a Cáceres y Albacete donde le sorprendió la guerra. Su mujer marchara a Galicia de vacaciones y él se hospedaba en un hotel en el que también residían brigadistas internacionales. Al terminar la contienda fue depurado por colaborar con la República y años después fue readmitido en la Inspección.

Su prestigio era grande y en 1958, cuando era Jefe de Sanidad de Lugo, fue uno de los diez especialistas españoles seleccionados para continuar en el Instituto del Cáncer de París los trabajos que venía realizando en el Instituto Nacional de Oncología. Desde 1959 presidió la delegación de Especialistas en Análisis Clínicos de la que formaban parte Enrique Vázquez, el focense Miguel Piedra, García Rodeja, Rodríguez Darriba y Daviña Rey. Su alta consideración derivaba de presentar un plan de estudios de Enfermería en el I Congreso Nacional de Sanidad celebrado en Madrid en 1934. Proponía una carrera de tres años a la que se accedía con el título de Bachiller o de Maestro Nacional.

2ª República: cambia modelo

En su Historia de la Enfermería de Salud Pública en España, Josep Bernabéu y Encarna Gascón destacan que su plan constaba de un primer curso de contenidos preliminares ?anatomía, química, farmacología, patología, higiene, ética e historia-, contenidos teóricos ?patologías médica y quirúrgica, otorrino, neurología, psiquiatría e higiene- y tres meses de prácticas en servicios de patología, cirugía y administración. En el segundo curso, la teoría versaba sobre obstetricia y ginecología, pediatría, infecciones, bacteriología, dermatología y oftalmología, y prácticas en centros de esas especialidades. Y en el tercer curso, se estudiaba medicina social, epidemiología, psicología y pedagogía con prácticas en centros de higiene.

La profesión de Enfermería en España se inició en los años 20 con las visitadoras puericultoras y culminó en la Segunda República con la creación de la Escuela de Enfermeras Sanitarias y de Asistencia Pública que recogía los planes de Pérez Mel.

Su inauguración estaba prevista en los primeros meses de 1936 pero la guerra todo lo frustró. Tras ella, hubo un cambio de modelo profesional que supuso la creación, en los años 50, de la figura del Ayudante Técnico Sanitario.

Su primo José Mel presidió Izquierda Republicana en Foz y atendió a huídos en Villa Modesta

José Pérez Mel era miembro de una familia que conformó una saga médica. Nació en el Pazo de Vilaúde-San Pedro de Mor (Alfoz) en 1901. Era hijo de José Pérez Mon y de Antonia Mel. De su matrimonio con María Pérez Batallón, tuvo dos hijas: Mª José, casada con el fallecido doctor Olloqui, y Carmen, con el ex senador y jefe provincial de Sanidad, Cándido Sánchez Castiñeiras.

El doctor Pérez Mel era primo carnal de José Pepe Mel Pérez ?hijo de Ramón Mel Mel y de Dolores Pérez Mon- médico que ejerció en Foz en la República y en la postguerra y padre del actual oncólogo lucense José Ramón Mel Lorenzo. Pepe Mel fue presidente del comité local de Izquierda Republicana (IR), el partido de Azaña, Casares Quiroga, Victoria Kent o Marcelino Domingo. Él mismo presidió el mitin que IR dio en Foz el 17 de agosto de 1935 en el que participaron el catedrático lucense Albarrán, el presidente del Comité de Izquierdas de A Coruña, José Rúa, el exgobernador civil, Díaz Villamil, y Casares Quiroga que señaló que «la Autonomía no es cosa que se pueda dar por decreto, hay que conquistarla».

Pepe Mel fue un hombre comprometido y solidario. Atendió, junto al médico focense Miguel Piedra, un precario hospital ?según recuerdan Simón Lordá y los periodistas Rivera y Riveiro- que el servicio secreto británico ayudó a montar en Foz, durante la Segunda Guerra Mundial, en Villa Modesta, la casa del socialista Ramón Couto. Tenía la finalidad de atender urgencias que pudieran surgir a los soldados aliados en sus frecuentes escaramuzas en Ortegal y a los guerrilleros que luchaban contra el franquismo huidos en el monte.

Fundación Rockefeller apoyó su proyecto de sanidad rural

Pérez Mel llegó a Albacete en 1931 y se encontró con una provincia llena de carencias en asuntos de higiene y salud. Solo contaba con un Instituto de Higiene, un dispensario antituberculoso, un laboratorio de Química y la institución privada La Gota de Leche. Para mejorar la situación, logró que la Fundación Rockefeller financiase con 15.000 dólares un pionero proyecto de sanidad rural que él mismo elaboró.

Se trataba de crear un centro sanitario provincial y una red de centros de atención primaria y secundaria en lugares estratégicos pues solo existía el de Hellín para la población minera. La Fundación Rockefeller había surgido de los millonarios beneficios que otorgaba al magnate su empresa petrolera, Standard Oil Company. Con ellos, promovió acciones y reformas sanitarias en todo el mundo y concedió becas para formar médicos y sanitarios.

El plan de Pérez Mel coincidió con la celebración en Ginebra (Suiza) de la Conferencia de Higiene Rural que, presidida por el médico español, Gustavo Pittaluga, procuraba fijar un modelo de asistencia sanitaria para las zonas rurales que, en España, suponía el 80% de la población. Los gobiernos de la Segunda República, de la mano de Marcelino Pascua y profesionales de la Fundación Rockefeller y de la Escuela Nacional de Sanidad, establecieron unas líneas de actuación de acuerdo con la denominada Medicina Social. Según ellas, la asistencia médica y la social se coordinaban en tres niveles: centros primarios, secundarios y terciarios. Y los institutos provinciales de higiene se encargaban de la coordinación, la sanidad preventiva y la asistencia.

Ese nuevo modelo coincidía, básicamente, por el anticipado por el doctor Pérez Mel que la Fundación Rockefeller financió para ser desarrollado en Albacete.

La gran labor del doctor alfocense fue reconocida hace poco por el Instituto de Estudios Albacetenses por medio de un trabajo de Miguel Lucas Picazo en el que se destaca su labor pionera y olvidada en la provincia y en otros puntos de España.

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