La Cova da Doncela, en Viveiro, o los acantilados de Morás, en Xove, cautivaron en Semana Santa

Diversos parajes naturales de A Mariña recibieron el viernes un aluvión de visitantes

El Paseo dos Namorados, en Cervo, otro de los enclaves naturales de A Mariña que atrajo a mariñanos y visitantes esta Semana Santa
El Paseo dos Namorados, en Cervo, otro de los enclaves naturales de A Mariña que atrajo a mariñanos y visitantes esta Semana Santa

viveiro / la voz

Tras un año de confinamientos y todo tipo de restricciones por el coronavirus, buena parte de la gente está deseosa de salir al exterior o respirar aire puro con tranquilidad. Y esas ansias de libertad unidas al buen tiempo que reinó en A Mariña en el ecuador de la Semana Santa, especialmente durante la jornada del viernes, cuando el termómetro superó los 25 grados en muchos puntos, provocaron que diversos parajes naturales de la comarca recibiesen un aluvión de visitantes procedentes de otros lugares de Galicia, como Ferrol, Pontevedra, Lugo, Ourense... A los ya considerados «tradicionales», como la playa de As Catedrais, en Ribadeo, o el Fuciño do Porco, en O Vicedo, se sumaron otros que, por lo general, suelen pasar un poco más desapercibidos. La Cova da Doncela, en Viveiro, o los acantilados de Morás, en Xove, son dos de esos lugares.

En las inmediaciones de la primera, una cavidad natural de unos 15 metros de longitud que desemboca los escarpados acantilados que existen a unos cientos de metros de la área etnográfica de A Insua, donde antaño se cargaba el mineral extraído de la mina de A Silvarosa, el viernes se contaban por decenas los coches. Y eso a pesar de que la pista que lleva a ella ni siquiera está asfaltada y el lugar por el que se accede a la cueva no está acondicionado para recibir a una multitud.

Numerosas familias disfrutaron estos días de la playa de A Rapadoira, en Foz
Numerosas familias disfrutaron estos días de la playa de A Rapadoira, en Foz

Durante la misma jornada, los ancantilados de Morás, donde se pueden contemplar numerosas figuras en la roca esculpidas por el mar y el viento, también se convirtieron en un enorme foco de atracción para mariñanos y visitantes. Al igual que el Pozo da Ferida, también en el municipio de Xove, el Paseo dos Namorados, en Cervo, e incluso la playa de Xilloi, en O Vicedo, que incluso ayer recibieron a cantidad de visitantes. «Como este ano non houbo procesións nin outras actividades da Semana Santa, a xente dedicouse a a visitar praias, espazos naturais..., pero por sorte non houbo ningún incidente», indicó por la mañana un policía local de la comarca.

La Parrillada San Roque, en Viveiro, fue uno de los establecimientos hosteleros que trabajaron especialmente bien el Viernes Santo y ayer
La Parrillada San Roque, en Viveiro, fue uno de los establecimientos hosteleros que trabajaron especialmente bien el Viernes Santo y ayer

Maca López Trasancos, traballadora da Parrillada San Roque (Viveiro): «O venres houbo tantísima xente que servimos a última comida case ás seis da tarde»

Con tantos visitantes recorriendo A Mariña, un buen número de establecimientos hosteleros sirvieron comidas a un ritmo que recordó, pese a las limitaciones de aforo (solo están permitidas mesas con cuatro comensales en el interior y con seis en la terraza), al pasado. En la Parrillada San Roque, de Viveiro, por ejemplo, el viernes hubo colas, como señaló una de sus trabajadoras más veteranas, Maca López Trasancos. «O venres houbo tantísima xente que servimos a última comida case ás seis da tarde. Menos mal que fixo bo día e a xente puido esperar fóra». Con el cierre a las 21.00, no hubo cenas. «Ás 20.30 estaba todo acabado», indicó.

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